miércoles, 19 de junio de 2013

Cara avinagrada

Ayer me aconsejó alguien, 
lleno de buena voluntad: 
-No tenga usted 
esa cara de vinagre, 
sonría para transmitir 
buenas sensaciones 
y otro gallo le cantará. 
Pero yo no soy tan fuerte, 
yo soy frágil, 
muy frágil, 
y mi rostro muestra 
la debilidad del miedo. 
La desesperación y el fracaso 
golpearon duro mi vida; 
la soledad me abrumó 
muchos años, muchas noches, 
consumiendo mi esperanza. 
En mi infancia perdí, 
víctima del escarnio, 
mi fe en los seres humanos; 
todas mis sonrisas 
murieron en mi corazón. 
Hoy vuelvo a creer 
en la bondad del hombre, 
la felicidad rebosa 
en mis vivas venas, 
el dulce amor ha extinguido 
la oscuridad de mi entraña; 
pero soy frágil, 
muy frágil 
y sé cuánta crueldad 
puede habitar un pecho 
cuando olvida su instinto 
y, por eso, 
de mi rostro, no se marcha nunca 
una mueca de desolación. 

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