jueves, 30 de mayo de 2013

Una muchedumbre en la soledad

En la quieta madrugada, 
cuando el silencio y la oscuridad 
llevan, al alma, duda y vacilación, 
¡qué angustiosa zozobra 
perturba mis sentimientos 
buscando un aliento 
por los caminos de la razón! 
Mis pensamientos rectos, 
obsequio de otras conciencias, 
saben dirigir mis pasos 
hacia la luz salvadora. 
Y, entonces, siento la dicha 
de hallarme en mis semejantes, 
dignidad suprema 
que redime al espíritu. 
Infinitas sombras irrumpen 
en este laberinto de soledad, 
sedimentadas en el tiempo 
o apenas surgidas ayer, 
unas, mostrando su rostro de hombre 
otras, convertidas en nociones abstractas; 
mas entre la multitud que me acompaña 
en este absoluto aislamiento, 
solo tu presencia es sólida 
como la materia misma, 
solo tu presencia tiene el brillo, 
poderoso y liberador, 
que destella en el seductor amanecer. 

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