domingo, 26 de mayo de 2013

Sediento de amor

Amarga desesperación,
sombrío infortunio 
la fatalidad del hombre ruin 
que, por ansiar con vehemencia el amor, 
solo cosecha, en los otros, 
aborrecimiento y agrio desprecio. 
Todo se puede perdonar, 
todo merece, al fin,
la tolerancia del mundo 
salvo la debilidad de amar. 

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