jueves, 30 de mayo de 2013

Persiguiéndote

Te acosaré, bien mío, 
con el raudal de mis sentimientos; 
serás víctima de la persecución 
de mi infinita ternura; 
no permitiré que me dejes, 
te forzaré con mi cariño. 
Insistiré en ganarte 
como mujer 
pues eres la esposa que añoro; 
te llamaré mi hermana 
si el yugo del matrimonio 
decides que no es para ti; 
seré tu mejor amigo 
si no quieres ser mi hermana 
y, cuando me quieras dejar, 
decepcionada y dolida 
por desear que me prefieras, 
te demostraré que admito  
que me consideres solo 
uno más de tus conocidos 
al que, en tu agenda, mantienes 
por no purgarla de zánganos; 
no me importa qué seamos 
tu ser hermoso y el mío 
ni qué nos una a los dos 
día a día dulcemente 
porque el amor que yo siento 
resiste más que un diamante. 

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