domingo, 26 de mayo de 2013

Larga espera

Tantos sórdidos años 
sedimenté la soledad, 
anhelándote sin conocerte, 
resignándome a vivir sin ti 
o creyendo que venías 
dentro de un seductor sueño 
para vivir la amargura 
de despertar solo otra vez, 
tanto tiempo he pasado 
acumulando desesperanza 
y horror en mi corazón 
que aún parece que no creo 
que mi desdichada alma merezca 
traspasar el terrible umbral 
de mi espantosa prisión 
para tomar de tus manos, 
franca y llena de osadía, 
la amistad que me ofreces. 

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