martes, 28 de mayo de 2013

Camino del alma

En ti, mi dulce amiga, se manifiesta 
la divinidad de mis semejantes 
y, por ti, mi corazón se abrirá 
a todas las almas de la Tierra. 
En mi pecho, habitarán 
el generoso y el mezquino, 
el humilde y el arrogante, 
el hombre de religión y el ateo, 
el alma libre y el esclavo 
de su propia obstinación; 
en mi camino del alma, 
descubriré la concordia 
y mi aliento hallará el perdón 
para mi desdichada especie. 
Tú eres la puerta por la que entrará 
el mar de mis hermanos; 
compadeceré sus miserias 
en la plenitud de mi esperanza, 
soñando un mundo sin el mal 
donde la felicidad se extienda 
de confín a confín. 
Pero solo tú, niña hermosa, 
haces resplandecer mi amor, 
solo tú albergas mi misma esencia, 
como mariposa que despliega sus alas 
sobre los pétalos de una flor; 
por eso, nadie más que tú 
habitará jamás 
la médula ardiente de mis emociones. 

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