viernes, 31 de mayo de 2013

Miedo

Aún, a veces, el horror 
me ensombrece el ánimo, 
que, entre las neblinosas formas 
que engendra la fantasía, 
zozobra y se atormenta 
como ante las negras amenazas 
que inquietaron mi niñez. 

Fe

Mi frente me aflige 
con el tormento de la impotencia 
pero el corazón resiste 
en su callado dolor 
porque lo habita una fe 
que nada podrá destruir.

Canto solemne

A Bea Magaña

¡Contempla con júbilo, 
hijo del hombre, 
la caída de la noche 
porque ella llena el cielo de estrellas! 
Colma tu pecho de valor 
porque eres tan bello y poderoso 
como un dios jactancioso. 
Dispón tu voluntad al servicio 
de todas las cosas nobles; 
ellas son el más hondo anhelo 
de tu corazón y tu frente. 
¡Contempla con júbilo, 
hijo del hombre, 
la caída de la noche 
porque ella llena el cielo de estrellas! 
Cada segundo de tu vida 
te lleva al infinito; 
eres eterno en el instante 
y tu felicidad puede no tener límite.
Alégrate pues todo lo real es un milagro 
y no hay sueño en tu corazón 
que tu empeño no pueda conquistar. 
¡Contempla con júbilo, 
hijo del hombre, 
la caída de la noche 
porque ella llena el cielo de estrellas! 
Los días en el mundo 
son tributos al asombro; 
jamás abatas tu ánimo 
con un rictus escéptico; 
vive como si todo lo que pudieras desear 
fueran frutos de un arbusto cuyas ramas 
se doblegan, dóciles, ante ti. 
¡Contempla con júbilo, 
hijo del hombre, 
la caída de la noche 
porque ella llena el cielo de estrellas! 
Y, cuando los últimos rayos del sol 
se oculten en el horizonte, 
elévate hasta donde 
el amor que inflamó tu pecho 
se hizo cómplice de la eternidad 
para que tu insólito espíritu 
halle la dichosa meta para la que surgió. 

Un poco...

Hay hombres que quieren amar 
pero no demasiado; 
hombres que se entregan un poco, 
que adoran un poco, 
que se atormentan un poco, 
que ansían un poco, 
que quieren un poco... 
pero solo un poco. 
Son un poco felices, 
están un poco vivos, 
tienen un poco de generosidad, 
saben un poco 
a qué han venido al mundo... 
pero solo un poco. 

jueves, 30 de mayo de 2013

Persiguiéndote

Te acosaré, bien mío, 
con el raudal de mis sentimientos; 
serás víctima de la persecución 
de mi infinita ternura; 
no permitiré que me dejes, 
te forzaré con mi cariño. 
Insistiré en ganarte 
como mujer 
pues eres la esposa que añoro; 
te llamaré mi hermana 
si el yugo del matrimonio 
decides que no es para ti; 
seré tu mejor amigo 
si no quieres ser mi hermana 
y, cuando me quieras dejar, 
decepcionada y dolida 
por desear que me prefieras, 
te demostraré que admito  
que me consideres solo 
uno más de tus conocidos 
al que, en tu agenda, mantienes 
por no purgarla de zánganos; 
no me importa qué seamos 
tu ser hermoso y el mío 
ni qué nos una a los dos 
día a día dulcemente 
porque el amor que yo siento 
resiste más que un diamante. 

Una muchedumbre en la soledad

En la quieta madrugada, 
cuando el silencio y la oscuridad 
llevan, al alma, duda y vacilación, 
¡qué angustiosa zozobra 
perturba mis sentimientos 
buscando un aliento 
por los caminos de la razón! 
Mis pensamientos rectos, 
obsequio de otras conciencias, 
saben dirigir mis pasos 
hacia la luz salvadora. 
Y, entonces, siento la dicha 
de hallarme en mis semejantes, 
dignidad suprema 
que redime al espíritu. 
Infinitas sombras irrumpen 
en este laberinto de soledad, 
sedimentadas en el tiempo 
o apenas surgidas ayer, 
unas, mostrando su rostro de hombre 
otras, convertidas en nociones abstractas; 
mas entre la multitud que me acompaña 
en este absoluto aislamiento, 
solo tu presencia es sólida 
como la materia misma, 
solo tu presencia tiene el brillo, 
poderoso y liberador, 
que destella en el seductor amanecer. 

Mi razón de amarte

Tu nariz tiene la gracia 
de un pétalo rizado de rosa 
y tus labios sonrosados, 
cuando sonríen, 
traen a tu rostro el brillo 
de un amanecer de primavera. 
No hay mujer más bella que tú; 
pero yo te amo 
porque tu alma es hermana de la mía 
y no puedo alejarme de ti 
desde que descubrí cómo eras. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Abre tu ventana al amor

Amor es una fuerza 
que desborda todo límite; 
no hay dificultad tan grande 
que no pueda superar 
un espíritu que anhela 
la cercanía de otro; 
nada lo detiene, nada es imposible 
para el amor, 
que hace brillar la esperanza 
en la noche más negra. 
Aun si tu pecho carga 
con la más horrible culpa, 
aun si te sientes fuera 
del redil de tus semejantes, 
aun si tu rencoroso aliento 
solo sufrimiento 
sabe traer a tus hermanos, 
aun si los rasgos de un monstruo 
marcan tus facciones 
y quieres llenar el mundo 
de destrucción y dolor, 
la felicidad te llama desde una esquina 
y te atormenta con un ansia profunda 
que nunca puedes calmar del todo. 
Abre tu ventana al verdadero amor 
aunque tu frente sea sombría 
como noche infinita, 
aunque seas el peor de los hombres; 
abre tu ventana al verdadero amor 
y el seductor perfume de la libertad 
se expandirá por tus venas 
tan suavemente como un vino dulce; 
abre tu ventana al verdadero amor 
y el invierno áspero que atosiga tu vida, 
poblándose con las flores de tu generosidad, 
se hará primavera eterna 
en tu corazón fatigado. 

martes, 28 de mayo de 2013

Camino del alma

En ti, mi dulce amiga, se manifiesta 
la divinidad de mis semejantes 
y, por ti, mi corazón se abrirá 
a todas las almas de la Tierra. 
En mi pecho, habitarán 
el generoso y el mezquino, 
el humilde y el arrogante, 
el hombre de religión y el ateo, 
el alma libre y el esclavo 
de su propia obstinación; 
en mi camino del alma, 
descubriré la concordia 
y mi aliento hallará el perdón 
para mi desdichada especie. 
Tú eres la puerta por la que entrará 
el mar de mis hermanos; 
compadeceré sus miserias 
en la plenitud de mi esperanza, 
soñando un mundo sin el mal 
donde la felicidad se extienda 
de confín a confín. 
Pero solo tú, niña hermosa, 
haces resplandecer mi amor, 
solo tú albergas mi misma esencia, 
como mariposa que despliega sus alas 
sobre los pétalos de una flor; 
por eso, nadie más que tú 
habitará jamás 
la médula ardiente de mis emociones. 

Tormento

No tengo alas 
para remontar el aire 
y escapar de este fango 
de mi terrible conciencia. 
No sé perdonar 
a ese extraño ser del espejo, 
que, burlando mis esfuerzos, 
nunca deja de ser lo que es. 
Una culpa persistente 
pesa en mi atormentado pecho; 
lo que mi frente odia 
no es lo que mi pecho condena.
La hiel que se vierte
sobre un alma desdichada
para hacerla una esclava
puede atormentar su mente
pero es inocua para su corazón. 

lunes, 27 de mayo de 2013

La verdad

Mi pecho no es un esclavo 
más que de la verdad; 
la verdad desnuda llena mi boca 
y es madre de todos mis actos; 
no quiere, mi espíritu, más dones 
que los que la verdad le ofrece; 
mi frente de campesino 
no me deja hundir mis manos 
en un plato de sueño y niebla. 
Pero yo no puedo, amada niña, 
clamar a otro pecho que el tuyo, 
ni soñar con otra mirada 
que la de tus ojos dulces; 
aunque aborrezcas mi aliento 
y te haga daño mi corazón, 
iré tras de tu estela, 
no importa que mis ilusiones sean 
hueras veleidades de la fantasía. 

La tristeza de hoy

Hoy una amarga bruma 
ha conquistado mi espíritu, 
pesado manto de melancolía 
que entibia la esperanza de mi pecho; 
hoy zozobra mi corazón 
en un lago de tristeza, 
como si hubiera muerto la estrella 
que daba aliento a mis sueños, 
como si la ilusión que late en la vida
la fría veleidad de un rayo 
la hubiera hecho desaparecer; 
hoy el alma mira, 
con desdén, las horas muertas 
y navega un vago dolor 
envuelta en un túnica gris; 
hoy arrastro una oscura pena, 
turbia la frente y abatida la boca; 
hoy no estás a mi lado, amiga, 
estás lejos, perdida 
en el mar de tu libertad. 

Presumo

Con cuánto orgullo, 
en este mundo violento y absurdo, 
donde importa tan poco la felicidad, 
puedo presumir de quererte 
de la forma más verdadera: 
la que no produce dolor, 
la que une a dos hermanos que se aman 
en la luminosa infancia. 

domingo, 26 de mayo de 2013

Larga espera

Tantos sórdidos años 
sedimenté la soledad, 
anhelándote sin conocerte, 
resignándome a vivir sin ti 
o creyendo que venías 
dentro de un seductor sueño 
para vivir la amargura 
de despertar solo otra vez, 
tanto tiempo he pasado 
acumulando desesperanza 
y horror en mi corazón 
que aún parece que no creo 
que mi desdichada alma merezca 
traspasar el terrible umbral 
de mi espantosa prisión 
para tomar de tus manos, 
franca y llena de osadía, 
la amistad que me ofreces. 

Sediento de amor

Amarga desesperación,
sombrío infortunio 
la fatalidad del hombre ruin 
que, por ansiar con vehemencia el amor, 
solo cosecha, en los otros, 
aborrecimiento y agrio desprecio. 
Todo se puede perdonar, 
todo merece, al fin,
la tolerancia del mundo 
salvo la debilidad de amar. 

Lucha

No encuentra mi pecho la paz 
de la inocencia del alma, 
no me abandona el tormento 
de la culpa y la insatisfacción; 
el mundo es, aún, escenario, 
en mi sombría frente, 
de una lucha cruel y pueril 
contra unos vagos fantasmas 
por rescatar de sus manos 
el bien y la dignidad. 
Mi espejo no oculta las sombras 
que pretendo derrotar; 
en su amargo reflejo, contemplo 
el horror de mi propia iniquidad; 
en mi turbia conciencia, 
la desazón por mis pecados 
no alcanza nunca el alivio 
del perdón de mi corazón.
El alma se obstina, pertinaz,
huyendo, temerosa, del vacío. 

sábado, 25 de mayo de 2013

Tu destino

Persigue, niña, sin vacilar, 
la seductora meta 
que cautiva tu frente 
como las sombras de un sueño, 
en ansias, casi, de amor; 
no abandones jamás la senda 
hacia esa dicha para la que naciste; 
avanza con decisión 
por el camino que ha surgido 
solo para que tu pie lo huelle. 
Te espera un jubiloso destino 
escrito en el fondo de tu corazón; 
yo no quiero ser su freno 
sino la luz que hacia él te impulsa 
pues mi más hondo deseo 
es contemplarte en tu plenitud. 

Funcionarios del arte

Circunspectos y pegados 
a la doctrina admitida, 
consumen su seca vida, 
los indolentes prelados, 
tristes y adocenados, 
de la cultura y el arte; 
por arrogarse una parte 
del genio de quienes crean 
se mueren porque les vean 
doctamente censurarte. 

Diferentes

Los senderos de nuestras almas, 
tan diferentes y alejados, 
nos hacen dos extraños 
que se han hallado en su camino; 
no quiero asfixiar los brotes 
de la felicidad que crece en tu corazón; 
no quiero retener los pasos 
que te llevan a tu meta en el mundo; 
tan solo quiero que jamás me niegues 
un lugar en tu hermosa frente 
y que, en tu dulce pecho, como en el mío, 
nunca se extinga el ansia 
de que tú y yo nos fundamos en uno. 

Reconciliación

Séquese el triste caudal 
que ha mojado nuestros rostros 
tras la amarga agonía 
que la fatalidad trajo a estos días. 
Mira mis ojos, llenos de afecto, 
purificados por el dolor; 
ellos no te piden ya perdón; 
buscan, en tu semblante de niña, 
la infinita ternura que me inspira 
la bondad de tus facciones, 
la belleza deslumbrante de tus rasgos; 
y, mientras mi pecho desborda de amor, 
coge, con tus manos, las mías 
y deja que bese tu dulce mejilla 
para sellar la paz de nuestras almas. 
Nunca mi aliento se había inflamado 
con una pasión tan grande como esta amistad; 
eres tan niña y sencilla 
que colmas mi entraña 
de esperanza y fascinación. 
Te entrego entera a ti, buena muchacha, 
la vida que has sabido iluminar 
con las luces de una eterna primavera; 
y, aunque, sin interés, te amo, 
perdida toda medida y proporción, 
ansío oír de tus labios 
las dulces palabras que me den 
un lugar preferente en tu corazón. 

viernes, 24 de mayo de 2013

Nuestra divinidad

¡Qué dulce sería un mundo 
donde los corazones, 
despojados de intereses, 
se abrieran a cualquier alma 
y supieran honrar la divinidad 
de la que es dueño cada ser! 
¡Qué dulce sería un mundo 
donde la dignidad no se humillara 
y cada hombre fuera el primero 
sobre la Tierra! 
No es bueno morir mil veces 
mendigando un honor esquivo 
para la llama que nos late dentro, 
escarnecida su belleza 
por una mirada que busca a otro. 

jueves, 23 de mayo de 2013

Ambición

Quisiera haber llegado a lo más hondo 
de tus adentros de ángel 
y hacer también mío tu horizonte franco; 
quisiera que mi aliento fuera 
la flor que se abriera en tu corazón 
y que tu alma de niña sencilla y dulce 
hallara en mi ser su espejo más claro. 
No quisiera ser uno más 
de tus buenos amigos; 
tendría que conocerlos, 
salir con todos en pandilla 
y, como me pasa en esos casos, 
pues mi timidez es muy grande, 
estaría todo el rato 
apartado y silencioso 
y, entre todos, me olvidaríais, 
pensaríais que no os divierto 
y, al día siguiente, 
invitaríais a otro. 
No... quisiera ser el primero 
en tu dulce frente 
porque no quiero ningún muro 
que de ti me separe. 
Quisiera que tus ojos me buscaran, sin cesar, 
más allá del resto de la multitud 
porque hayas sentido 
la profundidad de mis huellas; 
por eso, también escribo, amiga, 
con la ambición de que mis palabras, 
allá donde vayan, encuentren 
un pecho que las prefiera. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

El refugio

A imagen de tu corazón, 
tan bello, tan bondadoso, 
construir, podré, con mis palabras, 
un puerto para la esperanza, 
un refugio de beatitud 
para el exilio de las almas. 

Tu perfume

Tu perfume lleva 
aire de mariposa, 
pétalos de sol y viento, 
cascabeles de miel, 
cristales de brisa tibia, 
rocío de algún sueño 
que está seduciendo al alba, 
alegría infantil, 
utopía conquistada. 

Tedio

Sórdida ciénaga son 
las horas grises; 
ni el llanto ni el júbilo 
traen significado al corazón 
en su tiempo baldío; 
al alma oprimen 
muros de tedio 
y se vive el presente 
como un estiaje del ser, 
anticipo de la nada eterna. 

martes, 21 de mayo de 2013

Sin traición

Demuestren gravedad y empaque 
los poetas que olvidan su corazón 
porque es la única dignidad 
que alcanzarán sus versos. 
Mi voz no oculta su inocencia, 
ni su miedo ni sus dudas 
porque jamás he traicionado 
a la verdad. 

lunes, 20 de mayo de 2013

El lugar deleitable

El gozo y el júbilo poseen 
a las criaturas de la Tierra 
cuando, en la plenitud de sus vidas, 
la belleza del mundo, experimentan. 
¡Que dicha tienen los huéspedes 
de tan deleitable lugar! 
Mi corazón se asombra 
ante una percepción subyugante: 
que habito un complaciente hogar 
en medio de la ventura. 
¡Que dicha tienen los huéspedes 
de tan deleitable lugar! 
Regocijante es el amanecer que viene, 
pues es único entre un millón; 
es el que me da la esperanza, 
brote embriagador de mi voluntad. 
¡Que dicha tienen los huéspedes 
de tan deleitable lugar! 
Entre todas las bellas cosas 
que conforman este paraíso 
tu presencia es la que da su dulzura 
a la luz que me las muestra. 
¡Que dicha tienen los huéspedes 
de tan deleitable lugar! 

Orgullo

El buen soldado humilla su corazón 
y olvida su rostro 
bajo un mar de almas cautivas 
pero yo no sé doblegar mi orgullo, 
mi aliento desfallece 
en el espejo de los otros 
y ansía una libertad altiva 
sin cadenas ni obediencia. 
Quiero ser el primer hombre 
sobre la Tierra 
y empujar hasta un abismo 
la blanda reverencia 
pues no hay día que no anhele 
la liberación de mi destino. 
Pero a ti, mi dulce niña, 
te rindo humilde veneración 
y añoro de tu noble frente 
el obsequio de la distinción. 

domingo, 19 de mayo de 2013

Te distingo

Ni un instante quiero que dudes 
de la veneración que te rindo; 
hasta tu puerta, llega, cada día, 
un tributo de adoración y fe 
colmado de admiración y reverencia 
pues la tristeza mayor
que puedo concebir
sería que tu pecho supusiera
siquiera por un segundo 
que el ser más hermoso
que mi corazón ha contemplado
es un alma más entre un millón. 

Por qué sangra

Si tus labios son como rosas 
de rosada seda 
y, con tu sonrisa, anegas 
mi espíritu de paz, 
¿por qué sangra mi corazón? 

Si tus ojos abarcan 
un océano de miel 
donde dulcemente navega 
la luz de mi esperanza, 
¿por qué sangra mi corazón? 

Si tus mejillas tienen 
los rubores de la aurora 
y besarlas es alcanzar 
la levedad de una nube, 
¿por qué sangra mi corazón? 


Si en tu barbilla hay tal gracia 
que los pétalos de una orquídea 
no podrían nunca curvarse 
con una armonía tan grande, 
¿por qué sangra mi corazón? 


Si tu hermosa frente conoce 
todos mis secretos deseos 
y mi aliento la habita 
como el más feliz de sus huéspedes, 
¿por qué sangra mi corazón? 


Si no hay más que claridad 
en tu ilimitada belleza 
y mi amor es infinito 
como la edad de una estrella, 
¿por qué sangra mi corazón? 

sábado, 18 de mayo de 2013

Nombres de realidad

El resplandor de una gozosa certidumbre  
aclara mi frente y vierte júbilo en mi pecho
como una revelación que alumbra
la más grande esperanza; 
quisiera que ningún hombre la ignorara 
pues brilla ahora en mis entrañas
con la joven luz de un amanecer
colmándolas de una desbordante dicha: 
la felicidad sin final que conquista un alma 
cuando encuentra alguien a quien amar 
y, desnuda de intereses, se hace nombre 
de su beatífica y sagrada realidad. 

Qué te pido

No te pido que la pasión queme 
tu pecho sediento; 
no le exijo a tu corazón que muera 
por fundirse con el mío; 
no espero que se agiten 
con desesperación tus entrañas 
clamando por mi nombre; 
solo necesito que estés aquí, 
hermosísima luz de mi vida, 
rozándome con tus alas 
en este sueño de amistad 
y que no ignores 
lo que estoy queriendo decirte 
cuando mi herida obligue a mi voz 
a quebrarse con un te quiero

Mi aspiración de ti

Ni un segundo, 
mientras no me llame el frío 
más allá del umbral, 
podrá abandonar mi pecho 
mi aspiración de ti. 
Eres como la cálida estrella 
hacia la que avanza mi nave 
a través de la gélida oscuridad. 

Jorge Carlos, el pintor

Jorge Carlos, el pintor, 
ha conocido una chica, 
es rubia y de ojos azules, 
con la cara rosadita. 
Como le viene a gustar, 
quiere presto seducirla 
y tanto sabe insistir 
que muy pronto la conquista. 
Pero la chica se aburre, 
pasando sola su vida; 
el pintor ya no la quiere 
y está buscando otra amiga. 
Algo le faltaba a esta, 
no sé yo lo que te diga. 

Jorge Carlos está solo 
y a una jovencita mira; 
es morena y de ojos grandes, 
alta, guapa y delgadita. 
Su corazón se enamora 
de esta inmensa maravilla, 
le guiña el ojo en el bar 
y ella también se lo guiña. 
Van andando por las calles 
mirándose con sonrisas, 
se citan para mañana 
pero él no acude a la cita. 
Algo le faltaba a esta, 
no sé yo lo que te diga. 

Siete semanas y media, 
Jorge Carlos, el artista, 
feliz se siente de veras 
viviendo con Rosalía. 
Es una chica castaña 
de figura muy bonita; 
tiene los ojitos verdes 
y rosada la boquita. 
Pero, pasado el idilio, 
de la muchacha se olvida; 
la deja desconsolada, 
despechada y muy dolida. 
Algo le faltaba a esta, 
no sé yo lo que te diga.

Una pelirroja bella 
muestra sus bellas rodillas; 
su minifalda de ensueño 
a Jorge Carlos fusila. 
La coge de la cintura 
y con su boca la humilla; 
la pelirroja se queda 
haciéndole chiribitas. 
Duerme en la cama con ella 
unos veinticuatro días 
pero, antes de que haga el mes, 
estos amores expiran. 
Algo le faltaba a esta, 
no sé yo lo que te diga. 

Cansado ya de mujeres, 
mucho Jorge Carlos pinta; 
reflexiona sobriamente, 
sobre su vida medita. 
Quiere encontrar una novia 
pero su suerte es esquiva; 
todas las chicas le fallan 
por una u otra cosilla. 
Y entonces se va al espejo, 
los pantalones se quita, 
su entrepierna queda al aire, 
arrugada y reducida. 
Algo le faltaba a esta, 
no sé yo lo que te diga. 

Qué puedo pedirte

¿Qué puedo pedirte a cambio 
de este inmenso amor que te entrego 
si solo te lo doy porque estás dentro 
de mi entraña y mi sustancia, 
hecha raíz de mi esencia, 
alimentando de felicidad mi vida? 
Todo me lo has dado ya. 

viernes, 17 de mayo de 2013

Qué poco...

¡Qué poco necesita un hombre, en realidad! 
La esperanza de ver tu mirada, 
alguna vez en mi vida, 
iluminada por una sonrisa 
y notar, en mis labios, 
la suave piel de tu mejilla 
basta para que llene de versos alegres 
el ancho mundo. 

Puestos en harina...

Ay, señores, mis lectores, 
lean versos sin parar, 
los que les escribo yo 
y miles y miles más. 
Lean sin temor poemas, 
que no les van a dañar; 
sus intereses queridos 
no se van a lesionar.
Tienen que cuidarse mucho,
pensar en su bienestar,
el amor de los poemas
no les debe preocupar.
Que los sentimientos cedan
el paso a la utilidad;
¿dónde se ha visto querer
cuando empieza a molestar?
Hay que ser muy egoísta
para, de amor, enfermar
mas, para escribir poemas,
fingirlo no está tan mal.
Y con todo, aquí me tienen,
con el pecho a derramar; 
debe ser que soy muy bobo 
pues me ha dado por amar 
pero, puestos en harina, 
quiero hacerlo hasta el final. 
Quiero ser fiel a una niña, 
que quizá no me ame ya; 
enviarle mil mensajes 
que tal vez no leerá; 
dedicarle mis poemas 
de enamorada lealtad 
aunque su frente no crea 
más en mi sinceridad. 
Quiero hablarle con ternura 
y no llegarla a agraviar, 
pese a que me dice alguien 
que la ponga en su lugar 
para que no se envanezca 
y no quiera regresar. 
Voy a amarla mientras viva 
aunque no vuelva ya más 
y yo me quede soltero 
rumiando mi soledad; 
voy a entregarle mi alma, 
en lugar de a Jeová, 
aunque me vaya al infierno 
cuando vaya al más allá. 
Lean poemas, lectores, 
con toda comodidad 
que el amor es para pobres 
que no se saben cuidar. 

jueves, 16 de mayo de 2013

Ahora, ¿qué...?

Amé tu sencillez, tu inocencia, 
tu alma desnuda, la fragilidad 
de tu forma delicada de mujer 
y yo fui incansable enamorado, 
alegre amante de la vida, 
generoso sin límites, comprensivo, 
tolerante, cuidadoso, detallista, 
supliqué tu regreso, 
llegué,
más allá de las palabras amables, 
a los hechos materiales. 
Pero, de todas formas, te vas 
me dejas solo otra vez, 
levas el ancla 
para no volver nunca; 
ignoras todo el amor que dejas 
en mi pecho conmovido. 
¿En qué alma encontraré ahora
mi exacto reflejo?
¿Quién me traerá el perfume 
de la vida florecida? 
¿Quién le saciará a mi alma 
esta terrible sed que nunca se apaga? 
Todas las olas del mar 
van a mi pecho ahora 
y me ahogan con su hiel. 
No quiero este dolor en mis entrañas,
un poema triste es poca cosa
para cambiarlo por ti. 

Qué pequeño fue tu amor

¡Que pequeño fue tu amor 
pues que tan de repente lo olvidas! 
¡Qué poco valía para ti 
mi digno y noble corazón! 
¡Qué lleno de reproches 
tienes tu exigente pecho! 
¡Hasta qué punto soy, para ti, 
indigno entre los hombres! 
No, niña intransigente, 
no soy despreciable ni vil, 
ni dañino ni egoísta, 
ni malvado ni sombrío, 
soy un hombre hermoso 
que te amó sin condiciones, 
con la fuerza de los elementos, 
más allá de sus límites; 
soy un hombre que aspira al bien, 
despreciando la mezquindad, 
tan bello y digno de afecto 
como el ángel que trae la esperanza 
a los pechos afligidos. 

Pues que así lo quieres...

He derrochado el amor 
lacerando mis rodillas; 
he creído en tu alma, 
como si fueras un ángel; 
he llenado mis poemas 
de esperanza y generosidad; 
pero tú te has marchado 
con aire desdeñoso; 
ya no piensas volver, 
has dictado la sentencia 
que para siempre me condena; 
no tienes para mí siquiera 
la piedad de la amiga, 
la clemencia del aprecio 
que se le tiene a un compañero; 
tu abandono lleva la marca
de la cruel impiedad; 
toda mi hiel reciba 
quien ose calumniar tu nombre, 
tu sagrado y alto nombre,
luz que alumbró mi entraña, 
pero, en mi boca, ya no cabe 
más palabra que el adiós 
y también mi corazón 
lucha por despedirse de ti.
Ojalá que tu pecho aprenda
el valor de la entrega
y algún día comprendas
que no fuiste honrada conmigo. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Científicos

Crueles doctores de la materia, 
frenad el cambio climático, 
curad, de una vez, el cáncer, 
no dejéis que se extinga 
ni una sola especie más, 
configuradme el facebook 
para que vea a mi niña 
todas las horas del día 
aunque ella no me conecte... 
pero, si habláis del amor, 
no quitéis la esperanza 
a la pobre humanidad 
con la prepotencia fría 
de vuestras fórmulas falsas; 
no me engañan vuestras falacias, 
yo sé que los sentimientos 
no cabrían ni en sueños 
en vuestras mezquinas probetas 
pues son del todo invisibles 
a vuestra obscena mirada. 

Terapeutas

Apártense de mí los terapeutas 
que sepan aliviarme este dolor 
porque es tan apacible y confortante 
y encierra una esperanza tan excelsa 
que no hay en el mundo un placer, 
por subyugante que sea, 
que, a esta pena, prefiera. 

Paz y felicidad

No consentiré que mi paz 
se mueva ni un centímetro 
más allá ni más acá 
de la felicidad que mi corazón esperaba 
cuando mis ojos conocieron la luz. 

Permanece por siempre

Ama el hombre que seduce 
con el sufrimiento y el miedo 
el sórdido salario de un orgullo 
que se le arruga en los bolsillos 
y, cuando su escaso caudal se extingue, 
saca de la destrucción y el caos 
una efímera bonanza. 
Ese hombre no es espejo 
de la belleza 
sino un brote estéril de la tierra, 
retorcido y hueco. 
Yo ansío ser espacio, 
estímulo y reflejo de tu finalidad; 
ser tu libertad 
bailando con tu destino; 
no te ofenderán mis roces 
más que el aire que te envuelve 
porque tu hermosura me asombra 
y es mi única divinidad. 
No es un ánimo brutal, 
presidiario de tu alma, 
el que ahora te está pidiendo 
que permanezcas por siempre 
amarrada a mi corazón 
y sintiendo la mordaza 
de mis tempestuosos besos, 
es la ternura de un niño 
que ha reencontrado su infancia 
porque tu luz le despierta 
la fe más joven en el mundo. 

martes, 14 de mayo de 2013

Décima del hombre apocado

Desde que uso la razón, 
ha sido el carácter mío, 
melancólico y sombrío 
por eso mi corazón, 
de apocada condición, 
vegetando está amargado, 
mohíno y desalentado, 
si su camino no ve 
despejado para el pie, 
de todo mal olvidado. 

Un burro maduro

Sé que los asnos 
son solo bestias de carga 
pero ¿por qué yo no puedo 
ser un poeta inmortal, 
tener muchos y buenos amigos, 
vivir una larga y dichosa vida, 
ir solo a donde mi corazón me impulse 
y no perder nunca el amor 
de una niña tan hermosa como tú 
si, al menos, he aprendido a caminar 
sobre mis cuartos traseros?
No es poca madurez la de un burro
que hace más de lo que puede. 

Abrazo

No me pidáis 
exangüe complacencia 
cuando me abrace el dolor; 
quiero arrastrarme en el barro 
y revolcarme en la mugre, 
repudiar letra a letra 
las sílabas de mi nombre 
para que el dolor no piense 
que ha encontrado un amigo. 

lunes, 13 de mayo de 2013

Si pudiera ser...

Los amigos recomiendan siempre 
mantener alegre el ánimo; 
es un consejo muy valioso y útil 
pero ahora, muchacha, 
me está pudiendo la amargura 
y, en mi desolación, no veo 
la claridad de una esperanza. 
Si las palabras que encadeno 
con mis dedos nerviosos tuvieran 
el poder mágico de los brujos, 
yo podría sacar de ellas 
el ímpetu de un huracán 
para mis versos de amor, 
que, metidos en mis mensajes, 
sabrían atravesar 
bloqueos, marcas de spam, 
desconexiones y eliminaciones; 
como pájaros, volarían 
hasta allí donde estuvieras, 
te abrirían los ojos 
aunque, obcecada, los entornaras 
y, sin remedio, tendrías 
que posar tu mirada bella 
en las sílabas que me dicta 
mi corazón inflamado. 
De ese modo, no podrías, 
hermosa y dulce niñita, 
ignorar que tu fiel amigo 
no es un macho posesivo y violento 
pero no puede seguir viviendo 
sin el calor de tu presencia. 

Camino de bondad

Lo mejor de mí, noble amiga, 
brota bajo tu influjo; 
mi espíritu engrandece su virtud, 
alumbrado por esta amistad tan pura 
que nació entre tú y yo; 
mi corazón traza el camino 
de la bondad y la esperanza 
y cumple su destino de felicidad 
acumulando saber y ternura 
solo porque ha penetrado 
en tu hermosura y sencillez. 
No puedes marcharte ahora, 
descuidando tu obra, 
dejando que mis pasos yerren 
hasta un abismo de perdición. 

Volverás...

Volverás, amiga hermosa, 
porque te tengo en mi hondura 
y es imposible amarte más 
de lo que mi corazón te ama; 
volverás porque eres mi niña, 
lo más bonito que tengo, 
la mejor de mis prendas; 
volverás, luz de mi vida, 
porque, en mi fatigada entraña, 
la fatalidad de tu marcha 
es como una visión terrible 
que llena de horror mis horas; 
volverás, colibrí de mi pecho, 
porque el destino no puede 
negarme tanta belleza, 
herirme tan duramente, 
oscurecer mi horizonte 
a la mitad de mi vida, 
cerrando el telón para siempre 
a este sueño de felicidad. 

Dudas

Mi dulce y buena amiga, 
las dudas me hieren sin tregua; 
mi deseo, con persistencia, cuestiona 
y me atormenta con la inseguridad. 
No sé si soy digno de amor, 
no sé si mi corazón es bello 
o si no es más que una sombra 
llena solo de oscuridad; 
no sé si un alma puede encontrar 
dulzura y armonía 
entregándome su afecto; 
no sé, mi amada niña, no sé 
si puede mi torcido pecho ganar 
el paraíso de la amistad 
o para siempre será 
pozo seco y tierra estéril; 
hay dudas, en mi entraña amarga, 
dudas que me traen la aflicción 
de llagas que no saben sanar 
pero, si he soñado alguna vez 
que al fin mi alma torva tenía 
una mano que coger 
y la ilusión de la primavera 
ha despejado mis brumas, 
tú lo has obrado, hermosa niña, 
con tu asombrosa y sencilla realidad. 

Cara de payaso

Cuando era niño, tenía 
cara de payaso 
y llenaba el alma de risa 
a unos niños de hierro y plomo. 
Era payaso sin circo, 
sin pases de mañana y tarde, 
sin hora de desmaquillarse 
y volver a ser niño, 
un niño, tal vez, como los otros. 
Cuando era niño, vivir 
era como una tormenta 
que me llenaba el corazón 
de pavor y oscuridad. 
Con saña, mi alma se mordía, 
como un perro sus llagas, 
y, en sus espejos, veía 
solo un despojo mancillado. 
El peso del rencor y la vergüenza 
puso barrotes a mis años 
y una larga condena 
de sombrío horror larvado 
fue mi vida en adelante. 
Pero aquel sábado, lleno de luz, 
viniste tú hasta mi funesto puerto 
y mi pecho fatigado conoció, 
al fin, el aire de la libertad. 
La más dulce primavera 
floreció en mi desdichada vida 
y la luz de la esperanza 
pudo iluminar al fin mi frente. 
Mas algo quedaba de payaso 
en esta atribulada cara 
y el peso de la duda 
sobre mi corazón perturbado 
permitió a mi boca 
herirte un día con la humillación. 
Ya no te tengo a mi lado, 
mi hermosa niña grande, 
aun ríen sobre mi cara 
los niños de hierro y plomo, 
aún la vida es horror y sombra, 
cerrojo y prisión umbría. 
Pero la luz que trajiste 
no se apaga todavía, 
aún brilla la ilusión, 
aún siento que podría, acaso, 
volver a verte llegar, 
con tu saludo sencillo, 
cuando amanezca de nuevo. 
Si puedes, preciosa niña, 
busca el perdón en tu frente 
y ven a quitarme para siempre 
esta cara de payaso.  

domingo, 12 de mayo de 2013

Afligido

Mi niña tierna y bonita, 
mi lucecita en la noche, 
te has marchado 
y mis ojos rezuman la debilidad 
de mi corazón afligido. 
Perlas de desesperación 
me desdibujan el mundo 
y me miro el alma, 
clavada en el pecho, 
llena de dolor ardiente, 
alma negra de la que has huido; 
ojalá no fuera esta, 
que tanto te fatiga, 
el alma que me da aliento, 
mi niña tierna y bonita. 

No zozobres

No zozobres, poeta inconsciente, 
no exhibas más tus lágrimas 
ante la indolente muchedumbre. 
¿Qué le importan tus problemas 
a unos lectores que leen 
tus poemas indiscretos 
con el café de la tarde? 
Maldita indiscreción la tuya 
que ha fraguado tu desgracia, 
maldita sinceridad 
que busca la aprobación 
de gente que desconoces 
por un ego lleno de dudas 
pero que, sin piedad, ha herido 
a ese ser tan niño al que amas 
sobre todas las cosas. 
Huésped de oscuros miedos, 
nunca dejas de inmolarte 
con la espada del dolor; 
deja ahora ya de herirte y abre 
a la realidad tu corazón. 
La amistad no muere nunca
si brota de dos almas generosas;
el amor es inmortal
cuando nace puro en el corazón;
no zozobres, poeta inconsciente,
no exhibas más tus lágrimas
pues tu dulce amiga no te ha olvidado.

Triste consuelo

Este dolor de mi culpa, 
profundo y vivo, 
es ardor que me conforta; 
en mi amargura, encuentro ahora 
el tristísimo consuelo 
de que sigamos siendo hermanos, 
esta vez, en el sufrimiento. 

Desagradecimiento

Solo tú, dulce luz de mi alma, 
solo tú me trajiste la libertad, 
solo tus manos rompieron 
las frías cadenas de mi pecho, 
lastre de un sombrío pasado 
y, a cambio, yo, odioso sicario, 
te encerré en mi jaula de intereses 
y te repudié cuando escapaste 
con el más negro desagradecimiento. 
Sale un lamento amargo 
de mi corazón culpable 
mas, en mi desconsuelo, ahora, 
toda esa libertad que me has dado 
aún me deja abrir los ojos 
a la esperanza y la dicha. 

El primer beso

El primer beso que te diera 
te lo entregaría con el alma 
porque se inflamaría tanto 
que me saldría por todos los poros. 
Me acercaría a tu cara 
y, rozando tu pómulo con mi nariz, 
presionaría mi boca contra tu mejilla 
mientras mi aliento la aspiraba, 
creyendo que aspiraba 
la hermosura del mundo. 
Tu perfume de flores me inundaría 
y el calor de tu rostro ruborizado 
sería el recuerdo más grato 
que quedara en mis labios para siempre. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Sábados

La tarde de los sábados me sabe 
a manos que no cogí, 
a siglos de soledad callada 
en habitaciones desiertas, 
a risas y placeres para otras almas, 
que yo observaba, con amargura, 
desde mi terrible encierro. 
¡Cuántos años en la oscuridad! 
¡Cuántos sábados encadenados 
y ensartados como muertes 
en mi corazón umbrío! 

Lo que eres

Imagínate, luz de mi entraña, 
un océano de libertad, 
donde tu pecho respire 
una felicidad tan vasta 
que alcance hasta el infinito 
y tu corazón se asombre 
contemplando sobre las olas 
una emanación de lo eterno 
espejo claro de tu esencia; 
eso, luz de mi entraña, 
eso eres tú para mí. 

Versos al vacío

Ya no escuchas mi voz, 
ya no deseas mirarte 
en mis palabras ardientes; 
no queda en tu corazón, 
temeroso e indignado, 
lugar para la reconciliación; 
no sé dónde has huido, 
mis versos claman al vacío, 
como la cháchara de un loco. 
Mas la esperanza me obsequia 
un lugar para mi deseo: 
el mundo es grande pero mis versos 
pueden llegar a tus manos 
en una librería cualquiera 
cuando yo alcance notoriedad. 
Bien puede suceder que leas, 
niña de sonrosados labios, 
este poema de amor entregado, 
un día, tarde o temprano; 
sabrás, entonces, la luz 
que guía mi voluntad, 
sabrás que no quiero olvidarte, 
ni un solo día, mientras viva, 
ni dejar que mi corazón 
se entregue de nuevo a otra alma 
porque mi obstinado pecho 
no consiente que renuncie 
al destino de felicidad 
que tu realidad me ha traído. 
Mientras tus ojos repasan, 
en la página de un libro, 
estos versos ardientes, 
versos que al vacío claman, 
sabrás que mi amor continúa, 
niña de sonrosados labios, 
aun en tan lejanos días, 
y que tú sola eres, para mí, 
cuanta felicidad me reserva el mundo. 

Siempre te cantaré

Quizá ya no escuches mis versos, 
niña del viento y el mar, 
quizá ya no pueda hacerte regresar 
con el ardor de mis palabras 
pero, aunque mi pecho clame al vacío 
y un triste soliloquio sean 
cuantos poemas te escriba 
con el alma enamorada, 
jamás dejará mi voz de cantarte 
pues tu realidad 
es fascinación y asombro 
para mi frente y mi aliento. 
Mis manos, ya lo sé, 
están manchadas 
pero mi corazón sigue puro, 
amándote sin condiciones, 
un poco más 
por cada día que pasa. 
No eres recuerdo, niña, 
ni sublimación ni ficción, 
no eres una vana sombra 
que concibe mi imaginación ardiente, 
eres tú, 
tú, mi chiquita hermosa, 
solo tú, 
lo que, de mi entraña, merece 
la consideración de un dios 
y un amor eterno. 

El paraíso

El dolor del alma, si persiste, 
es vana obcecación; 
queden atrás estas tristezas 
que trajo la noche sombría 
y seque, mi llanto, su cauce amargo; 
vuelva el amor a mi pecho, 
vuelva mi veneración por ti, 
amada niña de miel, 
pues, cuanta felicidad me reserva el mundo, 
la encierra tu realidad, 
que es mi fe y mi destino, 
mi libertad y mi patria. 
Aunque no te vuelva a ver 
y, para siempre, tu pecho 
la condena del adiós 
sentencie para mis errores, 
aún tengo en mi corazón la lumbre 
que brotó cuando, en él, entraste; 
aún me desborda de afecto la entraña 
solo por saber que existe 
el asombroso ser que te conforma. 
La aflicción no me hiere 
cuando mi frente me muestra 
una vida solitaria 
sin el amor de otra alma 
pues alojo en mi aliento 
como mi único dios 
a la que me ha llevado al paraíso. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Qué más da

Quizá te has ido para siempre 
y, allá donde, de mí, te refugias, 
ni siquiera estos versos te llegan. 
¿Qué más da, dulce niña, qué más da? 
Mi dicha es saber que existes, 
que, en tu rostro de primavera, 
brilla la luz de un ángel, 
mi dicha es el resplandor 
que habitó mi pecho amante, 
donde, para siempre, ha brotado 
un inmenso campo de flores. 
¿Qué más da, dulce niña, qué más da 
si ya no te vuelvo a ver, 
si, para siempre, te ocultas 
entre la multitud del mundo 
y mi llanto sin consuelo 
no lo enjugan nunca tus manos? 
¿Qué más da si tu vuelo 
te aleja, sin cesar, de mí 
y mis ojos se cierran 
sin que vean tu regreso 
pues, sin medida, te amo 
y la llama que da gozo 
a la sangre de mis venas 
es saber que tus bellos ojos 
han contemplado mi corazón? 

Merienda

El vacío es un mal huésped 
de nuestro estómago hambriento, 
cualquier cosa a la postre 
puede remediar las ganas 
de un tragaldabas que embucha 
sin atender a su dieta; 
pero yo bien quisiera 
poder aliviarme el hambre 
que tu abandono me deja 
merendando las palabras 
bobas y torticeras 
que mi torpeza de burro 
con tanta fe pronunció. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Himno a la esperanza

A las almas buenas, quiero traer, 
ahora, un hermoso consuelo 
en estos versos que va buscando 
mi corazón iluminado. 
La desdicha llega a nuestra puerta 
con silenciosos pasos, 
dejando solo desolación donde había luz; 
la dulce belleza de la vida 
olvidamos cuando nos golpea el mal; 
como un odioso traidor
el destino irrumpe, violento, 
arrebatándonos sin piedad 
las cosas más amadas. 
Pero quiero ahora aliviar 
el sombrío peso de las frentes angustiadas 
en estos versos de alegría 
para las almas buenas 
porque hay una fuerza más grande 
que mil destructoras bombas, 
más grande 
que el más terrible seísmo, 
más grande que la muerte misma; 
confiad en ella, tened el valor 
de hacerla compañera de vuestro pecho 
aun en lo más oscuro de la noche, 
aun en la adversidad más terrible, 
aun frente al más irrevocable infortunio, 
aun ante la amarga fatalidad 
de un deseo que ya no es posible; 
confiad en la esperanza 
porque ella siempre os dará 
un espacio para vuestro deseo más hondo. 

Para ti

Solo tengo, para ti, 
un corazón generoso; 
la amargura me ahoga  
por todas esas tristes veces  
que te he negado algo; 
solo tengo, para ti, 
un alma entregada 
que carga con tu dolor y tu dicha; 
la cálida herida que tu roce le ha hecho 
será mi eterno cuidado; 
solo tengo, para ti, 
esta vida mía, que has iluminado. 

Eres real

Mi alma se eleva con tu recuerdo 
y descubre las mieles de la eternidad; 
en tu imagen, atisba lo divino 
y, queriéndote sin límite alguno, 
se purifica e inflama; 
pero no estoy amando quimeras; 
tu realidad es tan noble y excelsa 
como tu huella en mi corazón. 

Roces

Hay roces, como los tuyos, 
tan delicados y afables 
que hacen valiosa nuestra existencia 
y hay otros, humillantes y viscosos, 
que solo dejan, en el alma, 
el sombrío sabor de las prisiones. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Inalcanzable

Eres inalcanzable, amada, 
inaccesible y distante, 
huyes de mí cuando me acerco 
y, en mis ansias de reencontrarte, 
hallo un camino escarpado 
imposible de remontar; 
eres inalcanzable, amada, 
como un delicado sueño 
hecho de luz y color 
que flota en el aire batiendo 
su alas vaporosas 
un día de primavera; 
eres inalcanzable, amada, 
pero mi felicidad no es más 
que el roce tibio del aire 
impregnado por tu perfume 
cuando pasas junto a mí, 
presurosa y en silencio. 

Dulce tristeza

En esta inquieta laceración 
de ansiar lo que no es posible, 
en esta agridulce añoranza, 
cuya agonía me aviva 
la ambición que me está vedada, 
vano anhelo, tal vez, del corazón, 
el dolor es mariposa 
con alas de felicidad 
y la desesperanza, niebla 
que la ilusión arrastra. 

martes, 7 de mayo de 2013

Tengo que amarte

Feliz claridad de mi sendero, 
raíz vital de mi esencia, 
amanecer que no cesa, 
horizonte de mi libertad, 
realidad despierta, vida, plenitud, 
delicado depósito de mi ternura, 
paloma blanca, tierna hierba que brota 
en la primavera de mi alma, 
espuma de mis días, 
emanación deleitosa de la perfección, 
hondo misterio que me sobrecoge y llama, 
destino de mis olas, 
utopía realizada, 
vicario del universo, 
llama de mi corazón 
no puedo dejar de amarte, 
he nacido solo por ti. 

La bondad de mi amor

Mi voluntad de amarte 
ya no encuentra obstáculo; 
con la fuerza de los ciclones, 
mi pecho busca tu nombre 
porque ahora sé que la iniquidad 
no es huésped de mi entraña; 
mi alma brilla con la luz de la belleza 
y la bondad la habita, 
tan pura como en un espíritu; 
sí, amiga, ahora siento 
que solo hay dulzura para ti 
en mi frente enamorada 
y mi corazón ya no teme 
dejar que te mires 
en el espejo de mi inmenso afecto.