lunes, 29 de abril de 2013

Tu dulce afecto

Tus bellos ojos de azúcar, 
donde te brillan dos lunas, 
 nunca dejan de mirarme 
preocupados por mi bien; 
en la miel de tu mirada, 
encuentro la primavera. 

En tu corazón, me guardas, 
tan sereno y misterioso 
como oscura madrugada; 
y, en las noches que iluminas, 
rutilan menos estrellas 
que gracias veo en tu rostro. 

Con tus palabras de afecto 
casi parece que rozas 
mis dedos enamorados, 
como si fueran tus manos, 
manos hermosas y blancas 
como una luna en el alba. 

Tu pecho, me has entregado, 
hecha pura miel tu boca, 
en sílabas que parecen 
un suave revoloteo 
de mariposas sencillas 
que tocan mi corazón. 

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