sábado, 27 de abril de 2013

¡Dejadla aunque me deje, jo!

No es facebook precisamente 
un selecto club social, 
que abomine de los chismes 
y de la vulgaridad, 
pero los que leen poesía, 
para decir la verdad, 
al menos yo esperaría 
que tuvieran sobriedad, 
y que, en esta plataforma, 
se supieran moderar 
y no miraran los versos 
para poder criticar 
como se mira en la tele 
a la alta sociedad. 
La poesía no es informe 
que yo me digne a entregar 
de los sucesos que ocurren 
en mi digna intimidad, 
es mera expresión del alma 
humana y universal, 
donde los hombres se deben 
en el corazón hallar. 
Si digo que una mujer 
me quiere a mí abandonar, 
¿qué importa ni qué interesa 
cómo se venga a llamar, 
ni si es castaña o morena, 
o si vive en Canadá? 
Las malas lenguas ya quieren 
a esta chica difamar 
cuando es un ángel del cielo 
que no ha hecho jamás un mal. 
Si me deja, es por mi culpa, 
comprendan ustedes ya, 
porque soy un botarate 
y bestia de muladar 
y no por su alma buena 
que no sabe de maldad. 
Sepan que, si, en un poema, 
me quiero de ella quejar, 
no será por criticarla 
y su fama socavar 
sino para un gran dolor 
del alma manifestar 
y los motivos que tenga 
esta mujer sin piedad 
huelgan muy sobradamente: 
yo no hablo de moral. 
Pero volviendo a mi chica, 
de quien quieren hablar mal, 
¿es obligación de nadie 
una amistad conservar 
con el que lo ha traicionado 
de una forma criminal? 
Soy yo quien más daño ha hecho 
a esta chica tan cabal 
y, si me dejara al fin, 
nada podría alegar. 
Dejo ya estos malos ripios 
y me voy a descansar 
y ojalá que mi niñita 
me quiera ya perdonar. 
Pero a vosotros os digo 
que dejéis de criticar 
y leáis filosofía 
de Kierkegaard o de Kant, 
porque, si no, ya me veo 
el desmadre nacional 
invadiendo tanto espacio 
que no me pueda escapar. 

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