martes, 26 de marzo de 2013

Tu poeta

Tu poeta, Isabela, no tiene 
espejos de oro y diamantes 
ni quiere que ante él se humillen 
las personas honradas; 
curvó su espalda ante la tierra 
para ganar su pan 
y no le tientan las zalemas; 
su palabra es herencia 
de una vida de honestidad, 
no cenagal brumoso 
de artificios fatuos. 
Tu poeta, Isabela, te canta 
con el corazón humilde 
y el alma desnuda 
porque la frivolidad le turba 
y desprecia la arrogancia. 
Yo te canto sin soberbia, 
lleno de dulzor mi aliento, 
entregándome del todo a ti, 
porque tu pecho es sencillo, 
como las flores del campo, 
y no merece la traición. 

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