domingo, 31 de marzo de 2013

Enredado en tus dedos

Mi corazón resplandece 
y, en la generosidad, se goza, 
como la hierba en el campo 
y los torrentes alegres; 
todos los dones que alberga, 
desbordantes de vitalidad, 
son para ti, Isabela, 
pues, enredado en tus dedos, 
traes un amor grande y sencillo. 

Ha estallado la primavera; 
los árboles rejuvenecen, 
y, al borde de los caminos, 
las mariposas y flores 
llenan la luz de colores; 
pero hay más riqueza en mi pecho 
y es, entera, para ti 
pues, enredado en tus dedos, 
traes un amor grande y sencillo. 

El mundo es triste guiñol 
que mueven manos mezquinas; 
hay muchos corazones secos, 
muchas conciencias avaras, 
pero mi alma es exuberante 
y con sus bienes es pródiga; 
todos para ti los quiere 
pues, enredado en tus dedos, 
traes un amor grande y sencillo. 

El amor y la vida 
son caminos de esperanza 
rebosantes de promesas; 
el horizonte es infinito 
para los hombres con fe; 
mi optimismo no muere en orillas; 
toda esa felicidad te ofrendo 
pues, enredado en tus dedos, 
traes un amor grande y sencillo. 

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