sábado, 30 de marzo de 2013

Desbordado

Divina amiga, 
resplandor de mi atardecer, 
niña dulce y sencilla, 
amada perla que guarda mi pecho, 
te necesito ahora; 
el amor anega mi sangre, 
y es la savia que me tiene en pie; 
desbordado 
por este afecto extraño y sublime, 
que nunca antes había sentido, 
añoro con ansia tu presencia 
para compartirlo contigo, 
para decirte, mi amiga, 
adorable estrella de mis noches, 
que te quiero tanto 
que no es posible amar más. 

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