domingo, 31 de marzo de 2013

Auroras

La soledad me atormenta 
con su sed terrible 
que llena de frío mi pecho; 
me has expulsado de tu regazo 
y ahora llueven en mi corazón 
lágrimas de niebla y noche. 
Hoy la oscuridad cubre el cielo 
pero en el alma me brillan 
mil auroras de alegría; 
aunque, con rigor, te alejas 
en estas horas sombrías 
y me hiere la incertidumbre 
como una navaja de hielo, 
la luz de esta primavera 
resplandece siempre en lo más alto 
porque la niña más bella 
me ha querido regalar 
el más puro de los amores. 

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