martes, 26 de febrero de 2013

La nada que no es nada

Foto: Jardín Mundani
Triste papel representa 
una nada que ni siquiera es nada. 
Dura verdad, la que aprendes 
cuando el mundo te demuestra 
que no eres tú su rey; 
bravo golpe al vano orgullo, 
el que te asesta la vida
cuando descubres que hay cumbres
más altas que tu cabeza
y que, en rigor, solo eres
polvo que el viento levanta.
Isabela, a ti te debo
la dulce liberación
de ese amargo destino
triste, cruel, agrio, sombrío,
de hombre anónimo que marcha
solo, con rumbo a la nada,
el pecho inflamado
de lágrimas y de añoranza,
llevando, en el equipaje,
la angustia de ser ya nadie
porque ahora,
querida y hermosa niña,
soy raíz de tu alegría
y anhelo de tu corazón,
así como eres tú
fundamento de mi dicha;
ahora, mi amado bien,
ni tú, ni yo
somos barro sin esperanza. 

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