jueves, 21 de febrero de 2013

El camino del amor

Foto: Muchedumbre by Mckeyhan
Las inquietudes y el miedo 
la ternura, matan, que anida 
en los hijos del hombre. 
Solo un pecho valeroso, 
lleno de generosidad, 
conoce la dicha de amar, 
a la que está destinada 
la humanidad más noble. 
Días conoció mi vida 
de oscuro odio y rencor; 
el horror me hizo su esclavo 
y yo era el último hombre 
al borde del fin del mundo. 
Las almas de mis semejantes 
me parecían tan frías 
que yo lloraba, en la mía, 
una eterna soledad. 
Adonde mi rostro volvía , 
solo egoísmo veía 
y una vanidad mezquina. 
Mi ser, de tedio lleno, se entregaba 
a la amarga travesía 
de días sin esperanza. 
¡Qué dicha, cuando arribaste 
y, sin pedir nada a cambio, 
pues tú todo lo tenías, 
recibí de tus blancas manos 
una amistad dulce y franca! 
A tu lado supe 
que el sórdido cinismo, 
expresión de ignorancia y miedo, 
castiga el alma que le adora 
y que el amor verdadero 
habita la realidad 
como el sol y las montañas, 
como la azada y el pico, 
como los libros y el viento. 
Tu afecto supo arrancar 
los temores de mi entraña 
y, en mi sangre, floreció 
la más hermosa primavera. 
Mi corazón ya no teme 
y ha abierto todas sus puertas. 
La sed de mi aliento y el hambre
solo en tu realidad se sacia; 
la humanidad puebla mi pecho 
pero solo en ti se mira 
mi irrepetible individualidad. 
El amor que te ofrezco, 
de tu hermosura, es espejo; 
solo contigo habla, solo a ti te expresa; 
solo tú eres esencia viva 
de mi sangre y de mis venas. 
En el valle de la vida 
he podido hallar un camino, 
infinito y fértil, 
arraigado en mis entrañas, 
que da sentido a cada paso; 
tú eres el camino, amada; 
eres tú 
mi verdad. 

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