martes, 29 de enero de 2013

Te quiero

Foto: yamilemateo.blogspot.com 
No es el goce de mi cuerpo 
el motor que hacia ti 
a mi pecho empuja, 
mezquina idolatría 
de unos tiempos de barbarie y necedad, 
sino esta herida de hermano 
que en mi entraña sangra, 
este fuego de afán 
hacia un alma tan buena, 
esta dulce fe, 
que da hambre a mis manos 
de coger las tuyas, 
de tocar tu cara, 
de rozar, acaso, tus parcos senos de niña 
 buscando en tu corazón 
habitación para el mío. 
No, Isabela, tú no eres la mercancía 
de mis goces avaros 
sino el espejo 
de mi esencia más honda
pues, en ti, que eres 
manantial de hermosura y nobleza,  
tributo la reverencia 
que mi sangre debe a mi especie. 

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