domingo, 27 de enero de 2013

Preocupación


El desasosiego con que me hiere 
tu inquietante tardanza, 
sombrío como una plegaria, 
colores tiene de presagio, 
y viene con agorera bruma 
que invade, viscosa y húmeda, 
como un escalofrío, 
mi espíritu atormentado. 
Horas son estas 
de desvarío y miedo 
que parece que fluyan 
hacia un abismo próximo. 
Mi corazón cae, 
abatido por la ansiedad; 
tanto teme que te vayas 
con esta oscuridad 
que, por liberarse de esta angustia, 
ya abraza, en lúgubre anticipo, 
el triste recuerdo del que viviría. 
Pero vuelva la esperanza y el amor 
a incendiar mi pecho, 
traiga la ilusión 
flores de primavera a este invierno, 
pues mi pasión es tan fuerte, amada, 
mi boca desea tanto la tuya 
que nunca te perderé. 

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