jueves, 24 de enero de 2013

Palabras

Foto: nattivos.com
Si una caricia no quieres 
ni un abrazo cálido y fuerte 
sino palabras precisas y escuetas, 
¿cómo te expresaré cuánto te amo? 
¿Cómo te amará mi boca ahora 
si no la dejas que te bese? 

¿Diré que, si es ley que los hombres 
se muevan por los intereses 
y, solo para recibir, abran su mano, 
mi amor no es de hombre, 
sino de un ser de otro mundo 
que ama sin límite ni ley? 

¿Diré que te quiero tanto 
y que eres tan noble y alta 
y que has llegado tan hondo en mi pecho 
que aunque respire y tenga hambre y sed 
tú eres mi aire y mi alimento 
y lo único que puede saciarme? 

¿Diré que fui un esclavo del miedo, 
de la soledad y el odio; 
que mis días en el mundo fueron amargos 
hasta que tu blanca y bondadosa mano 
aflojó el nudo de mi corazón 
y me hizo libre bajo el cielo? 

¿Diré que no hay tanta agua en el mar 
como añoranza había en mi alma; 
que creía firmemente 
que este mundo no era más que un vil suplicio 
y, cuando arribaste a mi pecho, 
mi camino sembraste de primaveras de infancia? 

Las palabras no quieren, Isabela; 
fantasías son de la razón, en las que sopla 
una brisa tibia de trivialidad e indolencia, 
pero diré que la fuerza de un universo no bastaría 
para arrancarme de tu lado 
pues no habrá un final para este amor tan puro. 

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