lunes, 28 de enero de 2013

Eres ligera

Foto: juanramonmendez.blogspot.com
Mi sangre te reconoce, Isabela, 
y mi corazón te abarca 
con la facilidad apacible 
con que el sol absorbe el rocío 
una mañana de abril. 
Eres ligera a mi pecho 
como una semilla que arrastra 
una brisa del estío. 
No eres yugo sino alas 
para mi espíritu libre, 
que, saboreando la miel 
de tu ternura de niña, 
vuela alegre a donde halla 
cuanto en sí ha echado en falta. 

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