miércoles, 30 de enero de 2013

El afecto que te reservo

Foto: luisa-guerra.bligoo.com 
El afecto que te reservo 
no te lo entrego 
en dosis moderadas 
y escrupulosamente medidas 
para exigirte su pago; 
contigo, mi niña, 
que eres la dulce luz de mi vida, 
no persigo el interés. 
Por más años que pasen, 
sepultando, sin piedad, 
el brío de mi sangre 
y convirtiendo el recuerdo 
de nuestro primer encuentro 
en una vaga ensoñación 
sedimentada en la memoria, 
te seguiré amando 
con esta fe sin límite 
pues rendirte a ti ese tributo 
es más dulce para mí 
que recibir el obsequio más alto. 

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