sábado, 22 de diciembre de 2012

Tu piel es miel dulce

Tienes esplendor de flores 
bajo tu vestido blanco, 
primavera del mundo 
con amaneceres vastos. 

Tu piel es miel dulce, Isabela, 
que en mis venas se derrite, 
y tus negros enjambres me hieren 
con aguijones de anhelo. 

Como ladrón, soy, en tinieblas, 
que te asalta y te roba 
saciando en tus panales 
su voracidad furtiva. 

Sollozos como llamas 
nos van ardiendo en el pecho 
cuando calientas mis brasas 
y yo navego tu océano. 

Nudos de ansia, dulces candados 
cadenas de placer 
son los pliegues de tu cuerpo 
para mi convulsiva sed de ti. 

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