sábado, 24 de noviembre de 2012

Solo tú

Soy criatura del Mundo 
y necesito el Sol y el aire, 
la lluvia y la espiga, 
los ríos y los peces, 
el mar, la piedra, el cemento, 
el hierro y la madera; 
necesito cuantos brazos 
se afanan por abrir espacio a la vida 
e insuflar vitalidad al espíritu; 
necesito a cada ser humano, 
presente o pasado, 
vivo o muerto; 
a los que dicen la verdad 
y a los que yerran; 
a quienes son guiados por la bondad 
y a quienes, con su miserable alma, 
me muestran la oscuridad 
de mi propia esencia; 
necesito amigos que aclaren 
mi caminar confuso 
y enemigos que me empujen 
levantando mi pundonor; 
todo lo quiero, Isabela, 
cuanto mi Mundo contiene; 
todo lo necesito 
en esta jornada para el Bien 
a que mi corazón y mi sangre 
me llaman un día tras otro; 
pero solo tú, mi sencilla rosa blanca, 
solo tú, dulcísima llama de mi alma, 
solo tú, cálida brisa del Paraíso, 
solo tú eres el reflejo 
que mi pecho busca en la Tierra, 
la simetría que anhela mi pulso 
desde las ansias del embrión. 

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