lunes, 19 de noviembre de 2012

Nunca seremos uno

Nunca seremos uno, 
nunca nos fundiremos 
para en un solo ser transformarnos, 
infinito, eterno, 
indestructible y lleno de gozo 
como un corazón de fuego y luz, 
creador de cosmos, 
padre de universos... 
Nunca seremos uno, 
somos hojas caducas, 
ríos que fluyen al mar, 
pájaros que vuelan y no regresan, 
nuestra felicidad 
es un reflejo lunar, 
nuestra armonía 
rompe contra las orillas del tiempo, 
como frágiles olas. 
Nunca, Isabela, 
nunca seremos uno, 
nuestra infinita sed no se aplacará, 
las lágrimas de soledad 
bañarán muchas veces nuestro corazón 
nunca seremos uno, 
pero el anhelo en nuestras almas 
y el ansia en nuestras manos, 
el verbo en nuestras bocas 
y la fe de nuestra carne, 
en la breve primavera que es la vida 
darán más luz 
que todos los siglos de un sol. 

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