martes, 20 de noviembre de 2012

Esperemos

Esperemos, Isabela, 
que las almas de los hombres 
comprendan algún día 
que la vida es demasiado breve 
para negarle al corazón la valentía 
que a gritos nos reclama; 
esperemos, dulce Isabela, 
que algún día, 
lo antes posible, 
los hombres derriben todos los ídolos 
y ya nunca vivan más 
que para sí mismos. 

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