lunes, 26 de noviembre de 2012

Aunque estemos lejos

Nunca, Isabela, 
he estado cerca de ti 
y nuestras manos 
un roce aún no han sentido; 
tus dulces ojos 
no he contemplado al mirarme, 
ni, en un abrazo, 
chocado han los pechos nuestros; 
nunca he besado 
tu boca dulce y salada, 
nunca las hojas 
de un parque, al llegar noviembre, 
hemos pisado 
paseando juntos los dos; 
nunca, el olor 
a jazmines de tu cuerpo 
me ha subyugado 
pues nunca he estado a tu lado. 
Pero, ¿qué importa 
si, en tus palabras sencillas, 
he visto tu alma, 
más buena que la de un ángel 
y delicada 
como la rosa más blanca? 
¿Qué más me da 
que nos amemos sin vernos 
si el amor mira 
siempre con el corazón? 
¿Quién me prohíbe, 
dulce esposa, flor de luz, 
que yo te quiera 
más que al aire que respiro 
pues nos habita 
la misma alma a los dos? 
Te amo, Isabela, 
como se ama el poema 
que canta un ángel 
a la hora en que nacemos. 

2 comentarios:

  1. Soberbio poema Luís!!! cuanta realidad tan bien combinada, hay aspectos que son tan superfluos, te has enamorado de su alma y ella de la tuya sin haber sentido el tibio calor de sus manos, sin haber charlado durante horas en un parque, en un café, sin percibir el perfume de su piel, eres muy afortunado Luís, el amor ha adentrado por la puerta grande. Mónica.

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  2. Pues, eso parece, Mónica, que soy muy afortunado y he de darme por satisfecho con lo que tengo aunque no sea todo lo que quisiera :)

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