viernes, 30 de noviembre de 2012

Mi corazón no comercia

Isi, mi corazón no comercia; 
no te taso y te comparo, 
ni te mido y te peso, 
no calibro tus ventajas, 
ni considero tus inconvenientes 
pues solo tú has entrado en mi alma; 
no te pido, a cambio de la entrega 
del cien por cien de mi vida, 
lo más granado de tu libertad 
pues parte de lo que amo es tu voluntad; 
no regateo contigo 
el precio de tu afecto, 
ni te obligo a vendérmelo 
con hábiles estrategias 
pues no se compra tan excelso bien; 
no he arrendado, ni tengo asalariada 
tu dulcísima compañía, 
para asombro de almas mercaderes, 
pues fue un regalo de tu corazón, 
dichoso obsequio que ha colmado mi vida. 
Isi, mi corazón no comercia; 
toda la riqueza que ansía 
es nuestra sencilla amistad, 
y en el pago de tan sumo bien 
encuentro toda mi fortuna. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Las nubes

Rozar tu mano con la mía, 
pasear contigo por el campo, 
regalarte una rosa... 
Esta tarde de otoño,
el viento empuja
infinitas nubes moradas
desde poniente.
Cada una me trae desde ti
un añorado deseo,
ambicioso, placentero, delicado.
...decirte que te quiero mucho, 
rodearte con mis brazos, 
besar tu dulce boca... 
Un ejército de nubes grises
camina hacia el Este
mientras mi corazón te recuerda
en cada una de ellas.
...que pueda verte este invierno, 
que me prometas amor para siempre, 
que la primavera nos desborde de felicidad... 
El sol de esta tarde de noviembre,
avanza, lento como un reloj,
hacia tu lado del Mundo;
allí tiene el fulgor de mayo,
aquí tiene un brillo mortecino
y es caudillo de todos mis deseos.
...hacerte reír con un poema, 
contemplar a tu lado el ocaso, 
verte una mañana con tu vestido blanco... 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Fuera la publicidad

bogocc.blogspot.com
Isi, para que yo te ame 
no necesitas spots 
en telecinco o la sexta, 
ni un competente asesor 
que sepa mucho de imagen, 
ni hacer al consumidor 
muchos sondeos y encuestas 
para atraer mi atención 
con hábil mercadotecnia, 
ni patrocinar un gol 
de una final de Mundial 
donde con mucha emoción 
la Roja gane otra vez, 
no necesitas, mi amor, 
diseñarte un logotipo 
o lograr la promoción 
de los de Moon Magazine... 
Isi, me basta el valor 
de tus palabras sencillas, 
me basta el casto dulzor 
de tu mirada de niña 
pues eres la única flor 
que ha atravesado mi alma 
y abrasa mi corazón. 

El más extremo gozo

Isi, ¿para qué nos vamos a engañar? 
No tengo vocación de celibato, 
como tampoco me tienta el hockey hierba, 
para personas, lo dejo, más aptas; 
pero, si fuera la condición de tu amor 
ayuno de tu carne quedarme eternamente, 
la más cruel de las torturas 
el más extremo gozo contendría
pues privarme de la miel más dulce, 
a la más hermosa de las rosas, me daría. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Aunque estemos lejos

Nunca, Isabela, 
he estado cerca de ti 
y nuestras manos 
un roce aún no han sentido; 
tus dulces ojos 
no he contemplado al mirarme, 
ni, en un abrazo, 
chocado han los pechos nuestros; 
nunca he besado 
tu boca dulce y salada, 
nunca las hojas 
de un parque, al llegar noviembre, 
hemos pisado 
paseando juntos los dos; 
nunca, el olor 
a jazmines de tu cuerpo 
me ha subyugado 
pues nunca he estado a tu lado. 
Pero, ¿qué importa 
si, en tus palabras sencillas, 
he visto tu alma, 
más buena que la de un ángel 
y delicada 
como la rosa más blanca? 
¿Qué más me da 
que nos amemos sin vernos 
si el amor mira 
siempre con el corazón? 
¿Quién me prohíbe, 
dulce esposa, flor de luz, 
que yo te quiera 
más que al aire que respiro 
pues nos habita 
la misma alma a los dos? 
Te amo, Isabela, 
como se ama el poema 
que canta un ángel 
a la hora en que nacemos. 

Mi prima

Te llamo prima, Susana, 
sin que seamos parientes 
mas te tengo más aprecio 
que a algunos primos corrientes; 
eres una bruja mala 
en cuyo corazón verde 
se aposentan más bondades 
que en cuantos el alma tienen 
rebozada de oraciones 
y de indignos intereses; 
a tu juicio, no eres guapa 
y atractiva no te sientes 
y sin embargo te rinden 
culto muchos pretendientes 
y juran que nunca vieron 
belleza más atrayente. 
Susana, tus paradojas 
muy complicada te vuelven 
mas tienes alma sencilla 
para aquellos que te quieren. 

La estrella fugaz

Isi, si el azar quisiera 
que, cogido de tu mano 
bajo el cielo de la noche 
contemplara una estrella fugaz, 
¿sabes qué deseo 
brotaría de mi pecho? 
Que tu corazón y el mío 
jamás dejen de ser niños 
para que nuestro amor 
pueda habitar cada rincón 
como el juguete más deseado. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Duermen los corazones

Isi, como escasean 
las entrañas despojadas 
y duermen los corazones, 
rodeados de una coraza, 
el sueño que insufla el Mal 
en los pechos sin audacia, 
tus brazos tan delicados 
hasta agotarse trabajan 
por llevar a los que sufren 
el pan del cuerpo y del alma. 
Pero el corazón es bueno 
si se rompe su muralla 
y pueden cambiar el mundo 
unas sinceras palabras 
para calmar el dolor 
de tantas vidas ahogadas. 
Exhorto a mis semejantes 
con la voz desesperada 
porque mi pecho no siente, 
porque mi alma no ama, 
porque mi corazón duerme, 
la injusticia por almohada, 
porque no soy diferente 
de los que nunca hacen nada 
y pido que afuera miren, 
que no piensen sino que hagan, 
que armen de valor su pecho 
que se acuerden de su infancia, 
que muevan dentro de su alma 
la mano paralizada 
que ha de tender al hermano, 
quien echándola está en falta 
y piensa de la Humanidad 
que es su esperanza más vana. 









ETC., ETC...

sábado, 24 de noviembre de 2012

Solo tú

Soy criatura del Mundo 
y necesito el Sol y el aire, 
la lluvia y la espiga, 
los ríos y los peces, 
el mar, la piedra, el cemento, 
el hierro y la madera; 
necesito cuantos brazos 
se afanan por abrir espacio a la vida 
e insuflar vitalidad al espíritu; 
necesito a cada ser humano, 
presente o pasado, 
vivo o muerto; 
a los que dicen la verdad 
y a los que yerran; 
a quienes son guiados por la bondad 
y a quienes, con su miserable alma, 
me muestran la oscuridad 
de mi propia esencia; 
necesito amigos que aclaren 
mi caminar confuso 
y enemigos que me empujen 
levantando mi pundonor; 
todo lo quiero, Isabela, 
cuanto mi Mundo contiene; 
todo lo necesito 
en esta jornada para el Bien 
a que mi corazón y mi sangre 
me llaman un día tras otro; 
pero solo tú, mi sencilla rosa blanca, 
solo tú, dulcísima llama de mi alma, 
solo tú, cálida brisa del Paraíso, 
solo tú eres el reflejo 
que mi pecho busca en la Tierra, 
la simetría que anhela mi pulso 
desde las ansias del embrión. 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Si mi mano fuera dolor

Mi cuerpo y mi corazón 
siempre te expresarán 
tal como eres, 
delicada y hermosa, 
bondadosa y sencilla; 
desde que te empecé a amar, 
anhelo tu proximidad 
y ansío que mi alma 
sea entera imagen de la tuya. 
Pero yo no soy tu dueño, 
no eres mi propiedad privada, 
solo quiero un dulce roce, Isabela, 
donde nos convirtamos 
en espejo el uno del otro. 
 Si mi mano fuera dolor 
y mi garganta, amenaza, 
si mi boca te humillara 
y mi brazo diera en herirte, 
¿para qué seguir unidos? 
¿Qué hombre que ama 
llama nadie a una mujer?

jueves, 22 de noviembre de 2012

Sin vacilación

Sin vacilaciones persistirá mi amor; 
un día, tal vez, disfrutaré contigo 
y otro serás causa de mi inquietud; 
en tu maleta no solo has traído placer 
pero ¿qué importa el dolor, Isabela, 
cuando es el precio de la flor más bella?

Lo que más amo

Isabela, busco tu felicidad, 
con mayor entrega 
que cualquier otra cosa en el mundo 
y la mayor fuente de mi alegría 
es la proximidad de tu corazón; 
solo porque te amo soy uno; 
solo porque te amo soy libre; 
creo en el Bien solo porque te amo; 
porque te amo, 
tengo a los demás en el corazón. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

No te cambio

Isabela, tu presencia 
hace a mi corazón el bien 
que jamás haría 
un documental de la tele 
sobre la verídica visita de un OVNI 
a un hospital psiquiátrico 
o sobre los duros efectos de la crisis 
en las vidas de los banqueros. 
No, Isabela, no cambio 
tres palabras tuyas 
por un libro de dos mil páginas 
ni la alegría de regalarte un poema 
por un cheque de un millón. 

Por quererte

Isabela, hermosa niña, 
si, por quererte, pagaran 
con cheques al portador, 
terminaría en España 
con el malestar social 
pues, con lo que me sobrara 
de regalarte mil joyas 
de oro, diamantes y plata, 
y de viajar a la luna 
en un chisme de la NASA 
para traerte el espejo 
donde se miran las hadas, 
daría pan a los pobres 
y pagaría sus casas, 
rescataría los bancos 
porque me daría gana, 
aumentaría los sueldos 
a la tropa concejala 
y a todos los diputados 
para reírme en su cara 
y, como aún quedarían, 
ahorros de mi soldada, 
a cambio del Partenón, 
a los griegos los salvaba 
por fin de su recesión 
pues con lo que este hombre te ama 
mil billones ganaría 
por cada par de semanas. 

martes, 20 de noviembre de 2012

Esperemos

Esperemos, Isabela, 
que las almas de los hombres 
comprendan algún día 
que la vida es demasiado breve 
para negarle al corazón la valentía 
que a gritos nos reclama; 
esperemos, dulce Isabela, 
que algún día, 
lo antes posible, 
los hombres derriben todos los ídolos 
y ya nunca vivan más 
que para sí mismos. 

Azucena

naturalarequipa.webs.com
Tu corazón, Isabela, 
es una azucena blanca 
pues tu inocencia es tan pura 
y tu bondad es tan alta, 
tus sentimientos, tan dulces 
y tus acciones, tan sabias, 
eres tan clara y serena, 
tan cálida y sosegada 
que parece que florece 
en tu sencillísima alma 
una bellísima flor, 
sutil, recta y delicada. 
En la belleza perfecta 
de los rasgos de tu cara 
y en la gracia subyugante 
de tu figura delgada, 
se transparenta el dulzor 
de tu corazón de hada, 
azucena florecida, 
la reina de la mañana. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Nunca seremos uno

Nunca seremos uno, 
nunca nos fundiremos 
para en un solo ser transformarnos, 
infinito, eterno, 
indestructible y lleno de gozo 
como un corazón de fuego y luz, 
creador de cosmos, 
padre de universos... 
Nunca seremos uno, 
somos hojas caducas, 
ríos que fluyen al mar, 
pájaros que vuelan y no regresan, 
nuestra felicidad 
es un reflejo lunar, 
nuestra armonía 
rompe contra las orillas del tiempo, 
como frágiles olas. 
Nunca, Isabela, 
nunca seremos uno, 
nuestra infinita sed no se aplacará, 
las lágrimas de soledad 
bañarán muchas veces nuestro corazón 
nunca seremos uno, 
pero el anhelo en nuestras almas 
y el ansia en nuestras manos, 
el verbo en nuestras bocas 
y la fe de nuestra carne, 
en la breve primavera que es la vida 
darán más luz 
que todos los siglos de un sol. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

El más alto bien

Quizá vengan días, Isabela, 
en que llegar pueda 
a tus labios de miel derramada 
y refugiarme en el regazo de tu piel, 
hechos nuestros cuerpos oleaje de mar, 
pero no hallaré jamás 
tan alto bien 
en este mundo ni en ningún otro 
como haber entrado 
por la puerta de tu corazón 
para ganar de tu pecho 
el dulce nombre de amigo. 

Llama otra vez (Homenaje a Juan Ramón Molina)

Esquivando miradas...

Esquivando miradas indiscretas,
por oscuros y negros callejones,
al fin logré llegar a tus balcones
cargados de oloríferas macetas.


¡Cuántas pláticas dulces y secretas

llenas de juramentos e ilusiones,
tuvimos en aquellas ocasiones
al voluptuoso olor de las violetas!


¿En dónde estás, oh casta Margarita,

que en mi azarosa juventud lejana
me concediste la primera cita?


Te evaporaste como sombra vana,

y hoy, hecha polvo tu feliz casita,
se ignora dónde estuvo tu ventana.


Juan Ramón Molina




*******


Una sencilla ventana
que existió
para que asomara por ella
toda la ternura
al abrigo de la frialdad del mundo
y de la crueldad de la lógica,
que no comprende
los sueños de un corazón,
se ha cerrado hoy para siempre.
Esquiva,
esquiva las miradas, Juan Ramón,
que no te vean los sombríos ojos
de la intransigencia,
que tu alma cálida escape
a las manos heladas de la razón,
de la razón de Estado,
de la razón de los hombres,
de la razón de los dioses,
y llama una vez más
a la ventana de Margarita,
retando al tiempo
y a la estupidez,
retando a la locura
y a la iniquidad,
llama otra vez a esa ventana,
que, ahora,
solo se abrirá en tu pecho
para que se asome,
aun bajo los grilletes y el rigor
de la despótica métrica,
una esperanza y una luz
en la lucha pertinaz del corazón.

El espacio que me separa de ti

El espacio que me separa 
de tu corazón y tus abrazos 
hiere mi pecho 
con pico de buitre. 
Quizá, Isabela, el destino 
nos mantenga siempre lejos 
y mi dolor 
se haga llaga en mis entrañas, 
quizá el jugo amargo 
de lágrimas sin derramar 
 me anegue infinitas veces por dentro 
porque la vida vaya pasando 
sin el roce de tus manos 
pero nunca faltará un verso para ti 
ni me arrepentiré jamás de este amor 
pues, sin la felicidad de quererte, 
habría vivido en balde. 

sábado, 17 de noviembre de 2012

No sé, no sé...

No sé, Isi, no sé 
cómo verá tu pobre padre, 
helvecio de procedencia, 
de la bella Suiza neutral, 
que este señor de provincias, 
de tan llanas maneras 
y tan pocos recursos, 
haya invadido tu pecho 
tras largos meses de asedio 
y, sin pararse en delicadezas, 
se lo haya anexionado. 

Los corazones humanos

Los corazones humanos 
no son antros corrompidos 
en cuyas ciegas estancias 
nunca la luz se ha metido; 

no son cerrojos de piedra 
para un pecho fementido 
que solo oculta intereses 
de un espíritu mezquino; 

no son vehículos zafios 
del estúpido egoísmo 
siempre en el campo de guerra 
por la envidia divididos; 

no son toros del orgullo 
que atosigan con bramidos 
el escenario del mundo 
y abren con sus cuernos ríos; 

no son, Isi, lo que el hambre 
y la cólera ha querido, 
lo que la sed de justicia 
y la ambición del inicuo. 

Los corazones humanos 
tienen mirada de niño 
y aman con la ternura 
de un travieso pajarillo; 

pero los corazones se duermen 
cuando los golpea el ruido, 
y los humanos se olvidan 
de lo que su pecho ha sido. 

Los humillados

Amada Isi, amiga del alma, 
amor mío, 
tu corazón se atormenta 
por los abatidos, 
por los humillados, 
a los que la amarga miseria 
persigue hasta la desesperación. 
Hay una oscuridad maldita 
en la casa de los pobres; 
las paredes están moradas 
de los golpes del hambre 
y una fría noche 
custodian sus umbrales. 
Vive la Humanidad postrada, 
hundida su dignidad, 
los corazones, cerrados, 
desiertos y solos, 
solo albergan tiniebla. 
La peste del egoísmo 
hace de la pobreza 
necesidad del mundo

viernes, 16 de noviembre de 2012

Tu gracia

Eres tan graciosa y salada, 
y tus bromas son tan tuyas, Isabela, 
que, a veces, te me das entera 
y yo ni te veo, niña traviesa. 

Tu ironía es dulzura de miel, 
como tus labios de rosa, 
y tu mirada, recta como tus principios, 
es el cebo de todos tus ardides. 

Tu corazón, firme pero tiernísimo, 
como la sal me pincha 
y como el calor del Sol, 
cuando juega con mi pasión.

Quisiera retenerte cuando huyes 
riéndote en silencio de mi deseo 
rodear con mis brazos la felicidad 
cuando más invisible la haces. 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Te prefiero

Prefiero habitar, Isi,
en tu corazón, inocente y dulce,
amante de la Libertad y el Bien,
que en el más opulento palacio
de este mundo tan injusto;

prefiero un beso de tus labios,
salados como olas del mar,
para que mi alma amanezca
que las riquezas con que sueña
el más arrogante de los hombres;

prefiero una sonrisa de tu rostro,
más bello que las rosas,
reflejada en tu mirada sencilla,
que una vida llena de placeres
obra de la más febril fantasía;

prefiero un roce de tu mano
delicada y pura
como el rocío que el alba trae
que alcanzar para mi frágil carne
una larga y corrompida existencia;

prefiero que la felicidad alumbre
tu tiernísimo pecho de niña
cuando leas este poema
que ganar honra y prestigio
de voluntades que odian la vida;

prefiero, Isi, un abrazo tuyo
una noche fría y gris
en una calle desierta y sombría
que el de la aduladora fama
en una vida sin soledad. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un artículo en el número 3 de Moon Magazine

   Mi faceta de poeta ha merecido un artículo con una breve selección de poemas en la revista digital  lúdica y de cultura Moon Magazine. Os invito a saber algo más de mí en esta entretenida e interesante revista.

Cada día te escribiré un poema

Cada día, Isabela, 
te escribo un poema 
para que píen en tu ventana 
los gorriones de mi pecho. 
Cada día, Isabela, 
esos pájaros del alma mía 
te cantarán con voz nueva; 
nunca se agotará la juventud 
en mi corazón enamorado 
porque mi vida respira 
con la dulzura de tu afecto 
y con la plenitud de tu felicidad. 
No dormiré el sueño 
de los que con sus brazos quieren 
rodear un cadáver 
porque sus deseos son, 
para su corazón cerrado, 
no más que sombríos enterradores. 

martes, 13 de noviembre de 2012

Artesano de tu felicidad

De alegría mi pecho rebosa 
porque soy 
artesano de tu felicidad. 
Mientras la voluntad anime mi ser, 
estaré llevando a tu regazo 
aleteantes mariposas, rosas frescas 
almendras y miel; 
te traeré las lunas más serenas, 
la fruta más madura 
y las melodías más alegres 
que canten los pájaros; 
te traeré el brillo del horizonte 
 en los amaneceres más jóvenes, 
la brisa del mar de primavera, 
con fragancia de flores, 
y el color de futuro de las hojas 
que arranca el viento de otoño; 
te daré, Isabela, el alma que aguarda 
detrás de mi impaciente boca 
y el aire de esperanza infinita 
que respira mi corazón. 
De alegría mi pecho rebosa 
porque soy 
artesano de tu felicidad. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Espíritu inmundo y detestable

Lo más humano y frágil 
que en mi ser hay, 
lo más vulnerable, 
lo más injustificable, 
lo que no sube a los púlpitos, 
ni se oye en las asambleas 
porque todos le tienen pudor, 
porque nadie es así, 
salvo en la soledad de su alcoba 
con la luz apagada, 
tú me lo echas en cara, 
vil y obsceno, 
porque tu aliento es de piedra 
y tu boca es hielo que besa 
secando la vida. 
Pero no me avergüenza tu risa; 
no quiero un camino de mármol 
para mis días en el mundo; 
protegeré de tu veneno 
las mariposas de mi pecho 
e ignoraré tu proximidad 
como la de un enemigo infame. 
Este alma que el amor 
ha podido consagrar 
no temerá tu opinión, 
espíritu inmundo y detestable; 
solo seguirá la senda que ilumina 
la llama viva 
que crepita en su centro 
con un fuego de infancia. 
Hiciste de mi padre 
un muñeco triste, picoteado 
por los cuervos de tu infierno, 
hasta que, con grotesca indolencia 
de autómata averiado, 
se fue del mundo cerrando 
unos ojos de cartón. 
Moriré a tus manos villanas 
el día que tú decidas 
y olvidará la cama en que duermo 
el calor de mi espalda 
pero no tendrás mi humildad 
al servicio de tu causa 
mientras no sea el muñeco 
que manejan tus zarpas 
en tu grotesco guiñol. 
La crueldad de tus esbirros 
que, con sus manos de hierro, 
atenazan la ilusión 
que brota en las almas libres 
quiero conjurar en estos versos; 
no debe ser este mundo 
arrabal de tu reinado 
sino conquista triunfante, 
hasta su más extrema frontera, 
del amor y la felicidad. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cuando llegas

Cuando llegas, 
parece como si trajeras, 
en tus manos niñas, 
fruta madura 
de un árbol cuyas raíces
de mi deseo bebieran, 
en este paraíso, Isabela, 
del que nunca nadie nos expulsará 
porque habita en nuestros corazones. 
Cuando llegas, 
traes toda la belleza, 
toda la bondad y exuberancia 
que puede caber 
por las puertas, 
abiertas de par en par, 
de mi alma sedienta. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

El mundo te pertenece

Eres graciosa como la sal 
y tan clara como la brisa del mar; 
no quiero matar tu alma, 
tan libre la quiero 
como una ola en el océano; 
el mar es tuyo, Isabela, 
¿pero tu fe...?
tu fe me pertenece, flor mía. 

Eres sabia como una espiga 
y decidida como los árboles; 
no quiero matar tu alma, 
tan libre la quiero 
como un pájaro sobre el aire; 
el mundo es tuyo, Isabela, 
¿pero tus labios...? 
amor mío, tus labios son solo míos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Bondad

Mi alma no desconoció, Isabela, 
en los días agridulces de la infancia, 
la felicidad que entraña 
un acto de generosidad;
la bondad era una carga liviana,
apenas nada,
algo que iba conmigo,
como una flor en la mano.
Siempre en mi corazón
brotaba un escrúpulo
cuando el odio de mis compañeros
me reclamaba para una persecución,
espoleado por el dolor
de la honda llaga que me abría
mi propia diferencia.
Supe de la virtud mayor,
que es tolerar el vicio
de las almas débiles.
Nadie me enseñó a desear el afecto
de los seres bondadosos
ni tuvo que matar en mi pecho
una inexorable inclinación al mal;
mis sabios mayores
apenas añadieron bondad a mi corazón,
que, con el tiempo, se cerró
con batientes de piedra,
escandalizado por el egoísmo, el odio
y la sed de humillación
de tantos seres que vegetan en sus vidas
refugiados en su fría trivialidad.
Muchos años pasé, Isabela,
rumiando la soledad,
perdida toda mi ternura,
decepcionado por las personas,
cuya nefasta indolencia
y cuyo pueril interés
desterraron la esperanza
de un pecho que quiso amar.
Por eso, cuando llegaste,
con tu corazón tan limpio,
con tu generosidad abierta,
con tu mirada triste
de bondadosa niña
que hospeda hondos pensamientos,
cuando llegaste
y me diste tu dulce afecto
sin pedirme nada a cambio,
me pensé niño otra vez,
y te sentí tan joven
como si aún jugaras
y, en nuestra complicidad
de almas que se quieren,
un sabor de infancia volvió a mi pecho.
El niño triste que antaño fui
ahora reía lleno de luz
porque su bondad, obsequio de la Tierra,
encontraba al fin el destino
para el que fue depositada en su corazón. 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Págame

Págame, Isabela, 
paga mis poemas, 
págamelos todos, 
si los has sentido, 
con una sonrisa 
de tus ojos dulces, 
puesta tu mirada 
en lo más profundo 
de mi pecho amante, 
donde más me hiere 
mi gran soledad. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Desnudo

Isi, tan desnudo como he venido, 
me iré del mundo;
conmigo se irá lo que hice 
en mi propio provecho; 
pero las privaciones que sufra 
por conservar en mi pecho 
el hermoso sentimiento 
que tu persona me inspira 
y por mantenerlo puro, 
sin corrupción ni mentira, 
no dejarán que me vaya 
con amargura en el corazón. 

martes, 6 de noviembre de 2012

El hombre de madera

Dedicado especialmente a 
Isabela Dávila

Era un alma sin edad 
extraviada entre la niebla, 
un muñeco manejado 
por impulsos de madera 
que tenía el corazón 
muy lejos de su cabeza. 
Los juguetes más amados, 
los que su ilusión despiertan, 
los que suspenden su aliento 
porque estar vivos semejan 
y ocultan en su interior 
mil engranajes y piezas, 
bajo sus ansiosas manos 
armadas con herramientas, 
le descubren lo que esconden 
en sus barrigas inciertas 
porque el amor que les tiene 
los hace también su ciencia; 
quiere saber lo que son 
más allá de su apariencia 
para amarlos más aún 
y empaparse de su esencia. 
Pero su magia se escapa 
cuando intenta conocerla 
y nunca más su juguete 
vuelve a su forma primera; 
es un hombre sin edad 
con impulsos de madera, 
no sabe cómo es lo que ama 
pues su cabeza es de piedra. 
Una tristeza profunda 
su sombrío pecho encierra, 
todos se duelen por ello 
nadie hay que lo comprenda; 
quieren traerle una lumbre 
que su corazón encienda; 
en lugar de un vil juguete, 
regalarle ahora piensan 
un ser hermoso en extremo. 
Con un gatito le obsequian 
tan blanco como la nieve, 
con el pelaje de seda, 
y los ojitos azules; 
siempre está juega que juega, 
con una inmensa alegría 
y su imperfecta destreza, 
despierta ternura y risas 
en todo aquel que le observa. 
Siempre lo tiene en las manos 
el hombre que es de madera, 
acariciándolo mucho, 
su cabecita le besa; 
lo quiere con todo el alma; 
la alegría manifiesta 
del más grande enamorado; 
en su mirada se expresa 
la felicidad más grande 
pues todo cuanto desea 
en su vida poseer 
con sus manos lo sujeta, 
con sus manos afanosas, 
manos de hombre de madera. 
Su belleza le suspende, 
por dentro el pecho le quiebra, 
y un día siente el desgarro 
de no poder poseerla; 
esa magia irresistible 
necesita comprenderla 
para amarla más aún 
y empaparse de su esencia; 
el más sagrado principio 
que en una vida aletea 
quiere encerrarlo en sus manos, 
en unas manos de piedra, 
y, cuando nadie le ve, 
va a buscar sus herramientas... 
No quiero amar nunca más 
como el hombre de madera, 
sino, hasta el fin, respetando 
la ilusión y la inocencia. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Lamento por los egoístas muertos




Por las almas escarpadas, 
corazones sin entrada, 
entrañas que no tuvieron
para nadie una posada, 
hombres y mujeres cuervos, 
la gente cruel e inhumana 
que vivió para sí misma 
una vida desalmada; 
por los hambrientos de sangre 
y vejaciones amargas; 
por los que apenas supieron 
qué cosa significaba 
la palabra sentimiento 
y en sus pechos se le helaban 
las semillas del amor; 
por las personas avaras 
que en el interés vivieron, 
reclamando una soldada 
por cada cosa que hicieron; 
por las tristísimas almas 
que por mezquindad y envidia, 
egoísmo y suspicacia, 
no se culparon del mal 
que a su vecino causaban, 
enterradas sin que nadie 
por su partida llorara, 
entonaría un lamento, 
que el firmamento quebrara 
que fragmentara las peñas 
y los mares encrespara 
porque estas almas odiosas 
que ahora ya no son nada 
han pasado por el mundo 
hechas sombras amargadas. 

Tu alma


Un ángel te ha dado el alma, Isabela, 
el fruto más dulce del árbol más noble 
de cuantos habitan el sagrado Cielo, 
pues tanta bondad contiene tu corazón 
que, por necesidad, tengo que amarte 
como si en el mundo no hubiera otro bien. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Sabemos

Nosotros sabemos, Isi, 
que la Libertad no se gana 
haciéndose esclavo del Mal 
sino buscándose uno mismo 
en el alma más cara a su corazón; 
que las cadenas humanas 
no las cierra el buen amor 
sino la discordia 
con nuestra propia esencia 
y el miedo a ser quienes somos; 
que no se desata el espíritu 
entregándolo a una ciega brutalidad 
sino gozando la felicidad y el placer 
con que obsequia, 
ofreciéndose todo él, 
a un alma hermana. 
Nosotros sabemos, Isi, 
que nuestra raíz más profunda 
bebe en el corazón 
del ser que más resplandece a nuestros ojos. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Muy lejos, muy cerca


Isi, somos dos extraños. 
En nuestros corazones aún arden 
la inquietud y emoción 
que se sienten por el intruso. 
Nuestras diferencias 
son acicate de nuestro deseo; 
mi materia busca en la tuya 
saciarse de alteridad 
y empaparse de lo real. 
Somos hijos 
de los lances del azar, 
distintos como dos ríos 
o como dos nubes ligeras. 
Es solo la suerte lo que ha unido 
dos caminos muy distantes, 
que nuestra convulsa existencia podría 
haber alejado aún más. 
Sin embargo, Isabela, 
yo veo en tus manos la huella 
de besos que he dado en sueños 
y en tu mirada, las luces 
de las verdades que atesoro; 
traes, Isabela, en el aire 
un claro y cálido recuerdo 
de lo más hondo de mi pecho; 
tienes en el alma atardeceres 
que yo contemplé de niño. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Lo que has traído


Lo que has traído 
es dulce como una gota de miel 
porque es aurora y mediodía 
pero también amargo para el corazón  
porque te ha convertido en objeto 
de mi inquietud y desvelo. 

No tengo que ganar

Dulce Isabela, 
no tengo que ganar un certamen, 
de poetas empinados, 
que hacen de sus versos 
deporte de competición. 
No tengo que ser el mejor 
de entre una pléyade 
de ególatras feroces 
que hacen de delicados sentimientos 
musculatura brutal 
para golpear a sus adversarios. 
No, Isabela, 
yo no tengo que ser mejor poeta 
que el niño que juega solo 
y le gana la batalla a la tristeza, 
ni que el anciano 
que conoce una nueva primavera 
en el ocaso de su vida 
porque su corazón 
se ha encendido secretamente 
con una mirada, 
una mirada 
de su vieja esposa. 
Yo no tengo que ser mejor 
que ningún poeta, 
yo solo lucho 
porque mi alma no muera, 
esclava de otra voluntad, 
viviendo la vida de otros, 
olvidada de ser. 
Yo, Isabela, 
lucho por ser, 
no tengo que vencer a nadie, 
solo amarte con todo mi corazón. 

No codicio

No codicio, Isabela, 
como los infames 
que traen el sufrimiento al mundo, 
la miel corrompida de la superioridad, 
único consuelo 
de quienes no han querido ser 
lo que son. 
No codicio 
subyugar a mis semejantes 
a quienes el nefasto orgullo 
de los poderosos 
siente como un desecho 
del que apenas ellos 
son una excepción. 
No, Isabela, 
yo solo anhelo buscarme en ti 
y hacer mío 
aquello que de mí te distingue 
pues nadie, en ningún otro lugar, 
tiene para mí tu insólita hermosura. 

Puedes

Puedes irte, Isabela; 
no quedarás en deuda conmigo 
pues jamás he sido tan feliz 
como a tu lado; 
puedes irte; 
tú amas la libertad, 
no quiero encadenarte; 
puedes irte; 
yo seré anciano 
veinte años antes que tú; 
no podrías mirarte 
en el espejo de un viejo, 
un viejo que te pediría besos 
y en cuya boca verías 
como la puerta de una tumba;  
puedes irte; 
ni una palabra de reproche 
saldrá de mis labios; 
eres muy joven todavía, 
no me necesitas, 
no tienes la soledad 
metida en los huesos; 
puedes irte; 
yo no hago más que inquietarte 
con mi amor excesivo 
porque soy un idiota 
que nunca ha encontrado a nadie 
a quien dar su corazón; 
puedes irte; 
conservaré toda la vida 
la pasión que he sentido; 
este hondo sentimiento
me caldeará el corazón 
hasta mi último respiro; 
puedes irte; 
seré fiel a tu recuerdo 
mientras me quede aliento; 
puedes irte, Isabela, 
puedes irte; 
puedes abandonar mi puerto 
de la misma forma que arribaste a él, 
y olvidarme poco a poco 
como se olvida el olor 
de un alimento que detestamos 
cuando dejan de obligarnos a comerlo; 
puedes irte, Isabela, 
puedes irte; 
yo no criticaré tu actitud, 
solo te lanzaré un adiós 
lleno de ternura 
y unas lágrimas irreprimibles 
brotaran de mis ojos amargados 
y, después, todo acabará; 
puedes irte, Isabela, 
puedes irte; 
pero no te vayas; 
quédate, 
quédate conmigo, Isabela; 
haz que no habite más mi existencia 
la sombría tristeza; 
quédate, Isabela, 
arráncame del alma 
la insoportable inquietud de estar solo; 
quédate, quédate, 
quédate, Isabela; 
hay tanta bondad en tu corazón 
como en los sueños de un niño; 
mi pecho jamás será presa 
en las fauces del tiempo 
porque le has traído  
la inocencia de la infancia. 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Un adversario

El tiempo es un terrible adversario. 
No sé si alguna vez 
veré tu hermoso rostro 
con el desapego y la indolencia 
de la vulgar rutina; 
no se si alguna vez 
me exasperará 
lo que ahora alienta mis pasos, 
ni si seguiré sintiendo 
lo que ahora me hace tan dichoso 
que quisiera sentirlo eternamente; 
no sé, Isabela, si el amor 
puede durar para siempre 
pero, cuando veo tu semblante, 
y, en él, 
la más perfecta bondad dibujada, 
se me hace accesible a la conciencia 
un no sé que de eternidad del instante 
y alcanzo la más clara evidencia 
de que voy a adorarte 
hasta el último suspiro de mi aliento. 

La cebolla

Quisiera convencerte, niña querida, 
de que te amo. 
Pero convencer 
es oficio de abogados y charlatanes 
y el amor 
acaban de decirme que no existe, 
para mi desilusión... 
Por eso, 
haré una cosa distinta 
para que sigas a mi lado; 
no voy a emplear superlativos 
para describirte mis sentimientos 
dando musicalidad a mis versos, 
ni halagaré tu vanidad 
describiendo tu belleza o tu bondad;
no trataré de magnificar
lo que me hace digno a tus ojos
y ocultar lo que despreciarías de mí
con hipócrita cobardía
de tahúr enamorado; 
lo que haré, Isabela, 
es comerme una cebolla cruda,
sí, así, a palo seco,
como Kung-Fú, el de la tele,
si acaso con un poco de pan,
porque cuando alguien quiere de verdad
le dice a la persona amada:
"Contigo, pan y cebolla",
una frase muy usada,
joya del refranero español.
Ya la estoy probando,
caray...
esto sabe fatal...
ni sola ni con pan...
esto pica mucho, Isabela...
no puedo terminármela...
bueno, pues la dejo...
ahí te quedas, cebolla,
no has sido hecha para mi boca...
Isabelita, por favor,
¿me querrías también
si subimos el presupuesto familiar?
¿Qué tal el pan y queso?
¿Y el pan y jamón?
¿Y el pan y las sardinas fritas?
¿Y los calamares en su tinta?
¿Y el chorizo a la parrilla?
Yo, Isabela,
no puedo con esta cebolla
es superior a mis fuerzas,
pero te juro por mis muertos,
que te quiero más que a mi vida.