martes, 23 de octubre de 2012

Vuelve a mi ventana

Me llaman poeta, Isi, 
y dicen que llego al alma 
pero mis ruegos sentidos 
y mis palabras amargas 
para pedirte perdón 
no me sirven para nada. 
Ay, Isabela querida, 
niña dulce y venerada, 
dicen que mi corazón 
tiene una bondad sobrada 
pero en mi conciencia pesan 
mis travesuras osadas. 
Vuelve otra vez, corazón, 
sé que estás de mí cansada 
pero, si tú me perdonas 
por esta vez mi trastada, 
te haré sugestión mental 
para que estés relajada, 
te llevaré a unas termas 
sea en Mula o en Granada, 
te masajearé los hombros, 
ante la tele sentada 
y te daré dos mil besos 
en tu boca tan salada. 
Vuelve conmigo, Isabela, 
perdona que te gritara, 
que con mis falsas sospechas 
tu dignidad humillara, 
que preguntara si eras 
princesa que navegaba 
de incógnito en internet, 
pues nunca he visto tu cara 
fuera de mi ordenador 
y me pareces tan guapa 
que sales de lo normal. 
Más que mujer que trabaja, 
y vive llena de estrés, 
me pareces la sultana 
de un reino repleto de oro 
donde reinas, soberana, 
hija bella de la reina  
de Noruega o Dinamarca 
o la actriz protagonista 
más hermosa y cotizada 
que hay en el mundo que vivo 
sin enterarme de nada. 
Perdona a tu Luis, cielito, 
vuelve pronto a mi ventana 
que vivo pegado al pe ce 
esperando tu llegada; 
perdóname, florecita, 
prenda querida de Rafa, 
me castigas con silencio, 
de llorar me vienen ganas. 
Este tu amante entregado, 
este borrico Juan lanas, 
tanto desea tu boca 
que sin cesar se le escapa. 

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