miércoles, 31 de octubre de 2012

En el corazón

En el corazón, Isabela, 
no hay una bruma opaca 
que oculte
una ciega maldad
temperada 
por las crueles leyes 
de una sociedad no mucho mejor. 
No, Isabela, 
tú y yo sabemos 
que en el corazón solo hay
amor, dulzura y luz, 
como en la frente de un niño 
y que los malvados son
quienes matan en su alma
el candoroso revoloteo de la ilusión. 

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