miércoles, 31 de octubre de 2012

En el corazón

En el corazón, Isabela, 
no hay una bruma opaca 
que oculte
una ciega maldad
temperada 
por las crueles leyes 
de una sociedad no mucho mejor. 
No, Isabela, 
tú y yo sabemos 
que en el corazón solo hay
amor, dulzura y luz, 
como en la frente de un niño 
y que los malvados son
quienes matan en su alma
el candoroso revoloteo de la ilusión. 

martes, 30 de octubre de 2012

Siempre te escucho

Siempre te escucho, Isabela, 
con la humildad del esclavo 
y con la fe de los niños; 
tus palabras yo las ando, 
tus deseos yo los siento, 
a tu yugo yo me allano, 
por tu mirada yo veo 
y por tu raíl yo avanzo; 
en el alma no me pesa 
mi marcha hacer con tus pasos. 
A mi corazón le es dulce 
haberse a tu fuero atado 
pero la vil sumisión 
del cobarde despojado 
de su libertad sagrada 
mi espíritu no ha manchado; 
soy tan libre cuanto quiero 
cogido siempre a tu mano; 
el mundo ahora es más grande 
por la fuerza con que te amo; 
el camino se despeja 
cuando camino a tu lado. 

El alma de un amigo

¿Qué busco en el alma de un amigo 
sino la verdad desnuda de su corazón? 
¿Alabaré las obras de su mano, 
como si no fueran iguales a las mías? 
¿Me habré de inclinar ante su dios, 
manantial de hipocresía y sufrimiento? 
¿Reverenciaré su patria o su raza, 
su oficio o condición, 
lo que ha aprendido en los libros 
o su ampulosa riqueza, 
sus costumbres vacías
o la ley de sus padres 
si el corazón es sencillo y humilde 
y solo quiere encontrarse en el amigo 
como en un oasis de sinceridad?
¿Qué busco en el alma de un amigo
sino la verdad desnuda de su corazón? 

lunes, 29 de octubre de 2012

No somos eso

No, nunca me darás 
un abrazo que me mate el alma 
y de muerte hiera mi esperanza 
antes de cerrar la puerta 
con el cerrojo amargo 
que acaba la vida 
para que no vea más la primavera 
ni yo te daré nunca 
un beso helado y viscoso 
que te rompa por dentro 
mientras te sientes nada 
porque mis labios, 
con hipócrita blandura, 
dejan lodo en tu corazón. 

Canción para la reconciliación

Cada paso que de mí te alejas 
lastima mi corazón 
como punzada 
de desesperante y cruel aguja 
y atormenta mi pecho 
con el dolor de un frío golpe. 
Te lo suplico, Isi, 
vuelve a mí tu rostro. 

Aunque mi locura te haya herido, 
aunque te haya helado el corazón 
la hiel de mis palabras, 
en el alma que me habita 
nunca ha dejado de latir, ardiente, 
mi alegría de amarte. 
Te lo suplico, Isi,
vuelve a mí tu rostro. 

Los siglos respetan las montañas 
pero la vida de un hombre 
es como un suspiro 
y, cada minuto que vivo sin tu afecto, 
es como una heredad 
que la muerte le gana a mi vida. 
Te lo suplico, Isi, 
vuelve a mí tu rostro. 

Eres la luz poderosa 
de la que mi esperanza emana, 
el norte que me guía en el mundo, 
la fe que me sostiene 
y, si me niegas tu afecto, 
el mañana llegará vacío. 
Te lo suplico, Isi, 
vuelve a mí tu rostro. 

Tu bondadoso corazón 
estimula mi espíritu hacia el bien, 
siempre codiciando merecer 
habitar tu pecho generoso; 
pero helé con desamor tu dulce afecto 
como esa fría hiena que, a veces, soy. 
Te lo suplico, Isi, 
vuelve a mí tu rostro. 

domingo, 28 de octubre de 2012

Eco en el mundo

Como el claro sol 
de un mediodía de otoño, 
que, con tibia llama, 
acaricia la piel erizada 
y seca la tierra húmeda, 
así eres tú para mi corazón.

Como un hilillo de miel 
que se desliza, denso, 
por fuera de las paredes de cristal 
que lo contenían, 
dulzura desbordada, 
así eres tú para mi corazón. 

Como el recio clamor de la lluvia fértil 
crepitando sobre el tejado 
un día de noviembre 
mientras los pájaros se refugian 
entre las hojas de los árboles, 
así eres tú para mi corazón. 

Como el color azul del mar, 
que, al rizarse, se torna blanco 
como un armiño, 
pues no caben en su infinito manto 
más que los colores de la inocencia 
así eres tú para mi corazón. 

Como una noche serena de agosto, 
con luna llena 
a la que cantan los grillos 
y en la que el hogar se convierte 
en camino de mil insectos, 
así eres tú para mi corazón. 

Como la felicidad de vivir, 
Isabela, 
que se instala en el alma 
al encontrar en el mundo 
un eco de su más profunda esencia, 
así eres tú para mi corazón.

Que escuche el mundo


Quiero que escuche el mundo, 
Isabela, 
que mi corazón te ama 
y abomina de todo lo otro 
que lo aleje de tus ojos de Luna 
y de tu boca de espuma 
y que, si me abandonaras 
por mi odiosa necedad, 
no habría consuelo para mi alma 
por el horrible dolor 
que habitaría mi pecho; 
quiero que lo escuche el mundo, 
quiero que lo escuche 
aunque, por ello, haya de soportar 
la afrentosa burla de aquellos 
que de buen gusto se alaban, 
el indignado reproche de quien quisiera 
que dedicara mis versos 
a los grotescos asuntos políticos 
o el cansino consejo 
de los temperados enemigos de la pasión, 
moderados aprendices de psicología 
que parecen temer 
con supersticioso horror  
un corazón lleno de sentido 
que ha alcanzado 
el oculto secreto de la vida. 

sábado, 27 de octubre de 2012

La víspera

La víspera del último día, 
tal vez llore 
lágrimas sin esperanza, 
tal vez sienta frío 
en mi sombrío corazón, 
porque mi alma está infestada 
de locura y necedad 
y solo causa dolor 
a quien me trae la felicidad. 

Sin bondad

Un humano sin bondad, 
¿cómo gozará de la vida? 
¿Qué felicidad habrá 
en un pertinaz egoísmo, 
en una codicia mezquina? 
Una voluntad que aplasta 
la libertad de los otros 
con orgullosa violencia 
o cobarde maquinación, 
¿qué placer encuentra en sus días 
si, cada vez que se abre una flor, 
un bebé sonríe 
o amanece un día claro, 
se le manifiesta 
su traición a sí misma 
con la amarga faz de la nostalgia? 
Tu eres bondadosa, Isi, 
llevas la luz de los ángeles 
en tu precioso rostro, 
el mal no ha corrompido 
tu alma generosa y entregada; 
tu corazón está desnudo 
y solo miras hacia arriba, 
donde el interés no existe 
ni la hipocresía nauseabunda, 
porque no tienes un pecho vasallo 
ni ha roto tu mente 
la contagiosa locura 
del amor a las cosas. 
Un humano sin bondad, 
¿cómo gozará de la vida? 
¿Entrará la caricia del afecto 
o el calor de la esperanza 
a su corazón cercado 
por un muro que protege 
sus absurdas mezquindades? 

Bonita

Eres tan bonita, Isi, 
como una niña 
y tu mirada es tan joven 
como el rocío. 
Eres tan preciosa, Isi, 
que tus facciones 
son el reflejo de tu alma 
sencilla y noble. 
Brilla tu piel, clara y fresca 
como una luna, 
como si el aura de un ángel 
la atravesara. 
Tiene tu cuerpo la gracia 
de la niñez 
y la inocente belleza 
de los jazmines. 
Eres bondad y hermosura, 
infancia y vida, 
y gozo tanto de verte 
como de un sueño. 

viernes, 26 de octubre de 2012

Si yo me riera de un perro

Si yo me riera de un perro 
por sus orejas tan grandes 
y por su hocico tan largo, 
si yo me riera de un perro 
porque no lleva zapatos, 
ni come con la cuchara, 
si yo me riera de un perro, 
porque no tiene malicia 
y se me da todo entero, 
si yo me riera de un perro, 
con el desprecio en los ojos  
porque los perros son libres, 
mucho más libres que yo, 
tendría lodo en el alma, Isi,  
porque mi corazón, esclavo, 
se arrastraría en el cieno. 

Amo tu alma

Amo tu alma, Isi, 
porque no la encierran rejas, 
ni camina sobre raíles, 
ni orbita, ni se inclina; 
amo tu alma 
porque fluye libre, 
porque es agua, viento, luz. 
Tu alma es infinita, 
el Mal no la sojuzga 
y la Justicia la alienta. 
Pero tu alma no es mía, Isi, 
viene en la brisa 
y la brisa me la quita. 
Quiero que la mía vuele 
en tu misma ráfaga 
ser libre a tu lado, 
como el aire puro, 
mientras me dure la vida. 

jueves, 25 de octubre de 2012

Un millón de poemas

Amor mío, 
aunque te marches, 
te escribiré 
un millón de poemas 
y, después, 
beberé el veneno 
que tu adiós me deje 
para besar la fría tierra. 

Honorable

Honorable el hombre 
que es enterrado 
bajo un majestuoso túmulo 
y cuyo nombre se graba 
en inmortal mármol 
pero yo no quiero ser ese, 
yo no quiero ser ese, 
yo quiero yacer para siempre 
en tu corazón de miel. 

El mundo es inhospito

El mundo es inhóspito, 
el mundo es el frío y la sed; 
por eso tu calor 
y tu agua, 
tu luz y tu dulzura 
son mi refugio 
y, si desapareces, 
solo quedará 
el olor de la muerte. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Puedes amarme?

¿Puedes amar, Isabela, 
a un borrico, botarate, 
gilipuertas, majagranzas, 
estupidísimo infame, 
agricultor sin sesera, 
hombre que nada te vale, 
alucinado mostrenco, 
áspero bruto intratable, 
saco lleno de inmundicias 
y colmado de maldades, 
rata que vive escondida 
urdiendo miles de males, 
molestia para la gente 
y para los animales, 
ciega bestia de la selva 
que ni comprenderte sabe? 
¿Puedes amarme, Isabela, 
aun estando en tus cabales, 
perdonar mi estupidez 
y también mi mal talante? 
¿Quieres ganar la corona 
de los santísimos mártires, 
cargando conmigo a cuestas, 
idiota tan detestable? 
Si tan valiosa mujer 
disculpa mis necedades 
es que este bendito mundo 
es un reino de bondades 
y merecen el honor 
hasta los sucios patanes. 

martes, 23 de octubre de 2012

Vuelve a mi ventana

Me llaman poeta, Isi, 
y dicen que llego al alma 
pero mis ruegos sentidos 
y mis palabras amargas 
para pedirte perdón 
no me sirven para nada. 
Ay, Isabela querida, 
niña dulce y venerada, 
dicen que mi corazón 
tiene una bondad sobrada 
pero en mi conciencia pesan 
mis travesuras osadas. 
Vuelve otra vez, corazón, 
sé que estás de mí cansada 
pero, si tú me perdonas 
por esta vez mi trastada, 
te haré sugestión mental 
para que estés relajada, 
te llevaré a unas termas 
sea en Mula o en Granada, 
te masajearé los hombros, 
ante la tele sentada 
y te daré dos mil besos 
en tu boca tan salada. 
Vuelve conmigo, Isabela, 
perdona que te gritara, 
que con mis falsas sospechas 
tu dignidad humillara, 
que preguntara si eras 
princesa que navegaba 
de incógnito en internet, 
pues nunca he visto tu cara 
fuera de mi ordenador 
y me pareces tan guapa 
que sales de lo normal. 
Más que mujer que trabaja, 
y vive llena de estrés, 
me pareces la sultana 
de un reino repleto de oro 
donde reinas, soberana, 
hija bella de la reina  
de Noruega o Dinamarca 
o la actriz protagonista 
más hermosa y cotizada 
que hay en el mundo que vivo 
sin enterarme de nada. 
Perdona a tu Luis, cielito, 
vuelve pronto a mi ventana 
que vivo pegado al pe ce 
esperando tu llegada; 
perdóname, florecita, 
prenda querida de Rafa, 
me castigas con silencio, 
de llorar me vienen ganas. 
Este tu amante entregado, 
este borrico Juan lanas, 
tanto desea tu boca 
que sin cesar se le escapa. 

lunes, 22 de octubre de 2012

Tú no eres eso

Todavía, Isabela, 
mi corazón dormía 
con el sopor del egoísmo. 
El cobarde interés cegaba mi alma 
y daba dolor a mi aliento. 
Todavía no te amaba 
con el corazón rebosante. 
Mi amor aún no era 
alegría infinita y pura. 
He querido hacerte, Isi, 
medicina de mi soledad, 
triste botellita gris 
con etiqueta y prospecto 
llena de pastillas verdes 
a tomar tras las comidas 
sin que se olvide una vez. 
Tú no eres eso, Isabela, 
eres mi niña, 
lo que yo más quiero, 
lo que adoro, 
esa mujer tan hermosa 
cuya existencia es manantial 
de toda mi alegría, 
cuya esencia individual, 
al rozarse con la mía, 
ha provocado en mi pecho 
la felicidad más extrema. 
No haré de ti una pastilla. 
Aunque la soledad más dura 
hiele mis huesos 
y mi aliento hiera, 
mi corazón 
deslumbrará con su luz 
pues te tengo en él a ti 
a quien me debo en esta vida. 

Todavía, Isabela, 
mi corazón dormía 
con el sopor del egoísmo. 
El dolor todavía 
martirizaba mi aliento. 
Un mezquino interés 
de hombre solitario y triste 
amar no me dejaba 
con la libertad del aire. 
He querido hacerte, Isi, 
acompañamiento inerte, 
cual corbata para el alma 
que aliviara mi aliento 
cuando la soledad lo amargara, 
agraviando tu bondad 
y humillando tu inocencia. 
Tú no eres eso, Isabela, 
eres mi alma querida, 
eres un ser infinito, 
la hermana hecha en el cielo 
que nació para quererme 
con infinita pureza 
y para que yo te amara 
sin condición egoísta, 
con mi corazón repleto 
de blanca generosidad, 
entregado entero al tuyo. 
No haré de ti una corbata. 
Aunque mi aliento, asfixiado, 
añore el calor de unas manos 
al caer la tarde triste, 
mi corazón cantará 
en el centro de mi pecho 
por haberte conocido 
y haber estado a tu lado. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Mi aliento te añora

La sabiduría me aconseja 
ser paciente en tu ausencia, 
guardarte la fe, 
no perder la esperanza jamás 
de escuchar 
tu blanco saludo de llegada una vez más 
porque nos pertenecemos 
y nuestros corazones lo han de saber. 
Sí, Isabela, mi pensamiento 
debería saber 
que te tengo todavía, 
que no te he perdido, 
que nunca podré perderte 
pues tú eres mía y yo soy tuyo; 
nuestras bocas tienen todavía 
como un eco 
de miel susurrada. 
Pero soy un triste y frágil ser de cieno; 
el pesar y la angustia 
afligen ahora mi aliento, 
que nace de ti 
y, cuando tú faltas, 
la nostalgia de tu calor lo detiene 
como si fuera la misma muerte 
y, lleno de malos presentimientos, 
cree que te ha perdido para siempre 
y que el mundo se ha terminado.  

sábado, 20 de octubre de 2012

Habitas en el tiempo

Mi alegría, hermosa Isi, 
es que habitas en el tiempo. 
Tú eres las horas, minutos, 
y años que me van viniendo; 
eres lo eterno del día, 
eres el color del viento 
que se lleva lo caduco; 
eres el presentimiento 
que diluye en armonía 
mis actuales pensamientos. 
Mi felicidad, amada, 
el final de mis tormentos, 
es que habitas en mi vida; 
toda tu dulzura tengo 
sin restricciones amargas, 
entera, tu miel poseo, 
extendida como un río 
por mi dichoso sendero. 
Mi placer, bella Isabela, 
es que en el pecho te siento, 
y, como las primaveras, 
al volver, matas mi invierno 
pues tu ternura se lleva 
el frío doliente y negro. 

viernes, 19 de octubre de 2012

El impuesto

Yo sé, mi Isi, 
que la bondad y la aceptación plena 
de tu libertad sagrada 
son el tributo que me exiges 
en tu reino de amor 
pero quizá me echarías de él 
si, con menor astucia y desvergüenza, 
no evadiera impuestos 
y permitiera, 
por respetar tus sentimientos, 
que no me concedieras 
cada vez más territorio 
en tu bellísimo corazón. 
Perplejos, 
se preguntarán los literales 
qué clase de bondad será esa, mi Isi, 
por la que me das tu amor 
siendo yo defraudador
y avaro.

jueves, 18 de octubre de 2012

Eres aurora




fondosya.com

Eres aurora, Isabela, 
que alcanza toda mi entraña 
como si mi piel fuera cristal. 
En esta plenitud del aire, 
de las flores, de la tierra, 
en este brillo del rocío 
que traes a mi alma, 
tu eres el genio 
que balancea la llama dorada 
de mi horizonte luminoso. 
Guedejas moradas traes 
y rosadas líneas 
prendidas a tu ardiente sol, 
que es sede del amor todo, 
fértil dominio que me envuelve, 
como la madre del mundo. 
Quiero estar siempre naciendo 
en este encumbrado amanecer tuyo 
mientras mis labios se afanan 
por encontrarte 
cada vez que tu luz me deslumbra. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Perplejidad

Llego a comprender, Isabela, 
la ciega adoración del matemático 
por las frías cifras, 
que le precipitan a un abismo 
más allá del mundo, 
o el persistente interés del astrofísico 
por algo tan lejano 
que jamás logrará tocar nadie, 
o la pertinacia del naturalista 
enamorado de una rara especie, 
que estudia sin descanso, 
pues son, al fin, muestras 
de un pecho entregado y generoso 
como el mío, 
que te busca incansable. 
Pero jamás dejará 
mi corazón de dolerse, 
ni mi pensamiento 
de sentir perplejidad, 
al contemplar a un hombre de piedra, 
que ve la miseria de un hermano 
y no la socorre 
por respetar el absurdo juego 
al que juega el dinero, 
o que, por llegar a la cima 
de su riqueza, 
arrebate de las manos de un padre 
los libros para sus hijos, 
pues ese hombre de piedra, 
sin corazón en su pecho, 
vive la miserable vida 
de los hombres que han muerto.

martes, 16 de octubre de 2012

No hay nada en las manos de un hombre

ifondos.net

¿Qué tiene un ser humano en las manos? 
Isi, no hay nada 
en las tristes manos de un hombre, 
todo se le escapa; 
entre sus dedos se le escurren 
sus más amados bienes, 
sus victorias más sonadas, 
su motivo de orgullo 
o lo que con más ternura 
quiere su corazón. 
Isi, no hay nada 
en las tristes manos de un hombre. 
Yo no soy tu dueño, 
no puedo obligarte 
a que vuelvas junto a mí; 
no soy tu conciencia, 
no puedo obligarte 
a que me perdones; 
no soy tu aire 
para que me ansíes, 
ni tu agua 
para que me busques, 
ni tu sombra en el desierto 
para atraerte. 
Isi, no hay nada 
en las tristes manos de un hombre; 
yo te tenía en las mías 
como el más dulce regalo de la vida, 
yo bebía la miel de tu nombre 
pero te pagué con hiel amarga 
en una noche del alma. 
¿Qué puedo yo hacer, Isi, 
para que vuelvas a mis manos
si eres el aliento que me alivia 
la fatiga de la vida, 
la espuma de belleza 
que calma la sed de mi alma, 
la luz que ilumina 
los abismos de mi corazón erosionado? 

Déjame decirte

Isabela, eres mi dios, sí, 
en ti, 
jamás hallé una tacha, 
toda tú 
eres sustancia sublime, sí... 
Mas hay algo, 
bellísima niña, 
que he de añadir 
y que jamás 
se ha dicho de un dios, 
de un dios de piedra, 
de los que reciben 
infinitas ofrendas y oraciones 
con el corazón temeroso. 
Isabela, eres mi dios 
y albergas todas las perfecciones 
de un ser sublime, sí, 
pero ¿me dejas decirte, 
con el debido respeto 
y el mayor de los afectos, 
que eres una gallinita amarilla 
con el piquito naranja 
y las plumas erizadas 
y con patitas delgadas y muy abiertas 
y que yo soy tu gallo 
y te canto serenatas 
a la luz del alba? 
¿Me dejas decirte 
que eres un bichito 
con alitas verdes, 
un bichito brillante 
de colores bonitos 
que hace ruiditos graciosos 
y que yo vuelo contigo 
y vamos de flor en flor? 
Déjame decirte, Isi, 
que eres un topito negro 
con el morrito alargado 
y manecitas chiquitas 
tan bonito que te quiero 
más que a mi misma vida 
y que te tengo en la mano 
y no paro de darte besos 
pues eres mi topito negro 
y la sal de mi vida. 

lunes, 15 de octubre de 2012

Mi boca busca la tuya

Mi boca busca la tuya 
para tomar posesión de tu hermosura 
nombrándola 
con mis labios mudos y anhelantes. 
Mi piel, entregada a los ensueños, 
solo concibe el Paraíso 
entre las caricias 
de tu cuerpo de mujer grácil, 
luminoso y joven como una primavera. 
El alma, 
latido evanescente de mis nervios, 
ansía exceder sus límites materiales 
para tentar tu dulzura. 
La evocación 
del fin de las ansias de la vida, 
plasmada en la forma de tu barro 
con la plenitud de una revelación, 
satisface mi ternura 
pero atormenta mi pulso, 
que, exasperado, la busca 
sin encontrarla jamás 
pues su furia le oscurece el camino. 
Hay un agua en tu rostro, Isabela, 
en tus manos, en tu vientre 
que me llueve en las venas; 
es nieve caliente y brillante 
que gravita en mis entrañas, 
que, de tan ciegas, hallan la salida.  

sábado, 13 de octubre de 2012

No te puedo hallar defectos

Isi, a decir la verdad 
no te puedo hallar defectos; 
mujer hay boba, ignorante, 
egoísta, interesada, 
ligera, materialista, 
soberbia  o controladora, 
hipócrita, mentirosa, 
beata o enajenada, 
cínica, cruel y malvada, 
vanidosa, tornadiza, 
distante o ensimismada, 
hay mujer despreocupada, 
indiscreta y habladora, 
descuidada, irreflexiva, 
muy brusca o maltratadora, 
indolente, despegada, 
inculta, vulgar o huraña, 
lujuriosa, desleal, 
ordinaria o tan pesada 
que la tienes que dejar, 
hay mujer dispendiadora, 
perezosa, timorata, 
cobarde y aduladora, 
discutidora, tozuda 
o vieja como el compás, 
legañosa y desaseada, 
tartamuda o gigantesca, 
masculina, fría o hueca 
con bigotes de aguacero 
y hasta barbas de rapar... 
Pero a ti, que sé cómo eres, 
Isi, a decir la verdad, 
no te puedo hallar defectos; 
todo cuanto en ti contemplo 
son las más altas virtudes, 
y las gracias y bellezas 
más subyugantes que he visto 
y eres tan noble y perfecta 
que si no te amo, me muero. 

Perros


A veces, Isi, 
escucho la voz del desprecio, 
exasperada y cargada de razones, 
censurando a un triste perro, 
un sencillo y paciente perro, 
como si no tuviera que ser perro, 
como si ser perro fuera 
su peor pecado. 
En esos momentos, Isi, 
quisiera irme a otra parte, 
lejos de quienes no son perros 
ni quieren serlo 
para no exasperarlos, 
ni despertar su indignación, 
para poder ser perro, 
pasar hambre y sed, 
vagar sin rumbo 
siempre a la intemperie, 
vivir mis pocos años, abandonado, 
y morir con un frío dolor 
echado en el triste suelo, 
pero siendo un perro. 
No quiero que me griten, Isi, 
ni que me den órdenes, 
ni que me acusen, 
ni ser el último de todos, 
quiero ser libre, 
quiero irme a donde se van los perros 
que quieren ser perros. 

viernes, 12 de octubre de 2012

Este mal ordenador

Yo quiero lanzar al río 
este mal ordenador 
pues no me sabe decir 
dónde se encuentra mi dios, 
ni si me sigue queriendo 
o se ha apagado su amor. 
Yo quiero lanzarlo al río 
junto al router y el ratón, 
porque me oculta, ladino, 
donde está mi corazón, 
abandonado en las manos 
de una bellísima flor 
que hace días que no me habla 
ni establece conexión. 
Quiero verlo cómo se hunde, 
lanzarlo sin compasión 
pues me torturan las dudas 
y no soporto el dolor. 
¿Dónde está mi bella amada? 
¿Hallaré en ella el perdón 
si es que se siente ofendida 
por una oculta razón? 
¿Correrá riesgo su vida? 
¿Habré perdido valor 
a sus ojos tan bonitos? 
Chisme de tanto rigor 
yo quiero tirarlo al río; 
pierdo comunicación 
cuando más la necesito; 
bajo el agua quiero yo 
este chisme deplorable 
y, para estar con mi amor 
cada minuto del día 
y despedir el horror 
de su ausencia dolorosa, 
quiero que invente un doctor 
en ciencias de lo que sea, 
pero que sepa un montón, 
la telepatía libre 
sin cable, sin conexión, 
ni electricidad, ni mandos, 
de uno al otro corazón. 

jueves, 11 de octubre de 2012

Te echo en falta



Cuando te echo en falta, 
parece como si el corazón 
te hubiera olvidado 
y, dolorido, buscara 
la miel perdida de tu presencia 
para recordar 
cuánta alegría ha de sentir 
de que seas tú 
lo que más celosamente guarda. 
Hace días que no vienes; 
el tedio 
empieza a atormentar mi alma, 
la ansiedad 
perturba mi pecho, 
que añora, entristecido, 
el calor de tu mirada; 
pero, cuando vuelvas, Isabela, 
tu sencillo saludo de llegada 
devolverá a mis sentidos 
en su más completa plenitud
esa inmensa y poderosa luz 
con que estás alumbrando mi vida. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Yo te juro

Isi, yo te juro 
que mi amor no tiene miedo 
a las neurosis, 
ni teme el desprestigio 
entre los amigotes, 
ni negocia contigo 
con alma escuálida de comerciante, 
ni buscaría otro pecho  
si mi voluptuosidad 
no quedara satisfecha. 

Isi, yo te juro 
que lo que busco en ti 
no lo ven los ojos, 
ni lo tocan las manos, 
ni lo auscultan los médicos, 
ni lo saben los físicos, 
ni lo encontrará el que busque 
sonadas ganancias, 
ni tendrá jamás 
un nombre griego. 

Isi, yo te juro 
que mi felicidad es la tuya, 
y que, si solo conociera el egoísmo, 
cuantos bienes disfrutara 
serían  una carga 
martirizante y tediosa, 
hecha para pudrirse 
como madera de ataúd, 
testigo gravoso  
de mi vilísima cobardía. 

martes, 9 de octubre de 2012

Tu miel

Isi, la miel de tu cara 
se ha derramado en mi pecho; 
tus labios, los ojos tuyos, 
tu niña frente, tu pelo, 
todo creo que es de azúcar 
cuanto de tu rostro veo; 
yo no sé de qué manera 
todo ese dulzor entero 
me ha venido al corazón 
y ahora creo que me muero 
de tan feliz como soy 
de tan dulce que me siento. 

Isi, la miel de tus manos, 
de tus brazos descubiertos, 
de tu vientre, de tus hombros, 
de tu hermosísimo cuerpo, 
que por completo es de azúcar, 
se ha derramado en mi pecho; 
eres tan dulce en los pies 
como en tu pelo, tan negro, 
y no sé qué ha sucedido 
que ese dulzor tan perfecto 
a mi corazón se ha ido 
y, con el dulzor, me quemo. 

Isi, la miel de tu gracia, 
de tu bondadoso afecto, 
de tu sencillez de niña, 
de tus sentimientos tiernos, 
de tu inocencia tan dulce 
se ha derramado en mi pecho; 
eres la dulzura misma, 
Isabela de mis sueños, 
y yo no sé qué ha pasado 
ni cómo ha sido todo esto 
que todo el dulzor de tu alma 
en mi corazón lo tengo.

Vuelve a mí tu rostro

Niña, vuelve a mí tu rostro, 
calma ya tu irritación, 
el enfado deja a otros 
que sientan menos amor, 
nosotros no merecemos 
un tan inútil dolor 
pues nos amamos de un modo 
que nos quema el corazón. 
Niña, vuelve a mí tu rostro 
perdona mi mala acción, 
te han ofendido las dudas 
que vio mi imaginación; 
pensarás que no te quiero 
pues mi cabeza dudó; 
sembrada de desconfianza, 
cuanto eras, ella olvidó. 
Niña, vuelve a mí tu rostro, 
quédeme sin ti si yo 
he querido hacerte daño 
ni he concebido intención 
de castigarte o herirte 
de descargar la pasión 
de mis temores absurdos 
contra tu buen corazón. 
Niña, vuelve a mí tu rostro, 
eres tú mi único dios, 
bondadosa como un ángel, 
sencilla como una flor, 
esforzada y valerosa, 
bella como el mismo amor. 
Isi, vuelve a mí tu rostro, 
te amo, te amo, por favor...

lunes, 8 de octubre de 2012

La cara oculta de la Tierra

Yo no sé, Isabela mía,
cuántas veces cae la noche
por ser tan frágil la carne
en mi inteligencia pobre
de triste animal humano
mas lo que nadie conoce
es cuándo habrá una mañana
y la luz brille y adorne
en la triste cara oculta
de nuestro terrestre orbe,
esa cara que ahora habitan
los tontos de capirote,
guardianes ultracelosos
de nuestro viejo folklore
que matan por un mal verso
y aporrean por honores.
¡Qué almas tan muertas son estas
que disparan sus cañones
en defensa de las cosas
como si fueran mejores
que los niños que sucumben
debajo de los cascotes!
¡Qué borriquitos de carga
esos sapientes señores
que pisan nuestra esperanza,
con sus cascos y su trote
por las tristes baratijas
a las que ofrecen transporte!
¡Ay, que necios, Isabela,
estos tristes mazacotes
no puedo con sus tontadas,
oscurecido me ponen! 

domingo, 7 de octubre de 2012

Eres de aire

Eres, Isabela, de aire; 
eres inquieta y ubicua 
y, cuando pasas, pareces 
suave brisa perfumada; 
eres suspiro de amor; 
vaharada que aprisiono 
cuando recuerdo tus bromas 
y oculto mis carcajadas 
a quienes no nos conocen; 
eres solo de viento, Isi, 
viento apacible del mar 
viento de las flores blancas; 
de viento son tus pestañas 
y tus ojos y tus labios, 
tu frente, tu pensamiento; 
de viento es tu pelo negro 
y tu piel clara de niña; 
de viento son esas eses 
con dulces ecos de Francia 
que por tu lengua resbalan. 
Puedo respirarte, esposa, 
entrecortado mi aliento 
por el deseo de amarte, 
respirarte por tu boca 
besándola con el ansia 
del aire de los abismos. 

Te deseo

Tus labios son el abismo 
al que deriva el universo. 
Isabela, en tu boca, 
mi alma se desnuda y te busca 
con la urgencia de un resuello. 
Te quiero, alma mía, 
te adoro, 
aspiro a ti sin tregua, 
te deseo con vehemencia 
y, de este deseo, 
nace una inmensa alegría, 
remedo del Paraíso en la Tierra. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Al fin

Yo te amaba tanto 
que eso bastaba 
para el latir de los días, 
mi alegría era 
comprender que existías, 
no deseaba otra cosa 
que sentir tu sonrisa, 
pero ahora, Isabela, 
me has nombrado 
el alma de tu felicidad 
y, después de una vida 
encadenada a los tormentos, 
al fin todo es luz 
en mi corazón enamorado. 

viernes, 5 de octubre de 2012

Nunca más

No, Isi, 
no lloraré más lágrimas de impotencia 
al despertar a la soledad 
tras un dulce sueño de afecto, 
mi corazón no volverá a quebrantarse 
por la sed de un alma, 
ya nunca más 
habitaré la oscuridad amarga 
del olvido de los otros, 
ni me susurrará, dulzona, la muerte 
siguiendo mis tristes pasos, 
ni, en este mundo para banqueros 
tan frío y literal, 
moriré un solo día más al caer la noche 
porque tu belleza, Isi, es infinita 
y no me prohíbes que te ame. 

jueves, 4 de octubre de 2012

El corazón no está loco

El corazón no está loco, Isabela, 
no quiere ir en bicicleta 
a Plutón, 
ni comprar una isla con los ahorros 
de la hucha, 
ni subir en invierno al Himalaya 
practicando nudismo, 
ni siquiera meter la mano en la barbacoa 
para demostrar que es verdad 
lo que decimos; 
el corazón es niño, muy niño, 
pero no está loco; 
por eso no quiero hablarte, 
ahora que necesito llegar al tuyo 
como si fuera un poseso 
que balbucea, 
o un visionario profeta 
que habla en enigmas, 
o un psiquiatra responsable 
que usa una jerigonza incomprensible 
delante de sus locos 
cuando habla de sus dolencias 
para tranquilizarlos 
y demostrarles que él no es más 
que uno de ellos. 
Quiero hablarte con claridad, 
para que la niña que llevas dentro 
sonría y sea feliz con mis palabras; 
pero no solo te hablo a ti; 
por mucho que me empeñe, 
mi poema no es amor, 
es solo palabra, 
no nuestra palabra sino la de todos; 
tengo que hablarte a ti, Isabela, 
pero también al resto del mundo 
porque mi amor es demasiado grande, 
demasiado inmenso, 
y si lo dejara dentro, 
mi corazón enfermaría; 
no quiero correr el peligro 
de enfermar y transformarme 
en agente de bolsa 
solo por la cobardía 
de callar mis sentimientos. 
Isabela, no quiero raptarte, 
atarte y amordazarte 
y, una vez que ya no puedas moverte, 
recitarte muy cálidamente 
versos de Rainer Maria Rilke; 
no temas nada de mí, 
tu felicidad es la mía, 
tu dolor, el mío 
pero hoy necesito algo de ti, 
no es mucho pero he de pedírtelo 
en pago a cuanto he hecho por ti. 
Es solo que escuches 
como un lector, 
mi lector más importante, 
las palabras llanas que voy a decirte; 
quizá suenen a locura 
pero vienen de mi corazón 
y el corazón no está loco, 
es niño, muy niño 
pero no está loco. 
Isabela, lo que quiero confesar es esto: 
he dado calabazas 
a esa chica pesada llamada soledad; 
borrado está de mi agenda 
su número de teléfono, 
quemadas sus fotos  
y al río echados 
los tristes regalos que me hizo; 
a sus familiares y amigos, 
a sus herederos y acreedores, 
aviso que temo por su vida 
porque, cuando le dije adiós para siempre, 
se fue muy afligida 
y vuelta muy poquita cosa. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

No me importa el peso de tus manos


Pasó el atardecer,
la noche me envuelve;
tan lejos estás
como mil océanos;
ahora
te busco en mi interior
porque yo sé bien
que estás entera metida en mi pecho;
¿qué me puede importar
el peso de tus manos,
el calor de tu vientre,
el tacto de tus mejillas,
qué me puede importar
lo que de ti no poseo
que me puede importar
lo que me traerá el amanecer
si la felicidad que siento
es solo para el corazón? 

No al modo de un enamorado




Te quiero y no veo 
límites para este sentimiento. 
Te quiero pero no 
al modo de un enamorado, 
que se deja llevar por su deseo, 
y deja de amar 
cuando ya nada le espolea, 
sino con la constancia de los ríos, 
que avanzan sin descanso hasta el mar, 
con el brío de las tormentas y los volcanes, 
que nadie puede detener, 
con la permeabilidad del Universo, 
que nos envuelve y arrastra 
y se nos impone 
como la única evidencia. 

martes, 2 de octubre de 2012

Solo te amo


Solo te amo, Isi, 
no busco nada, 
no necesito nada; 
es tedioso 
el mundo de las cosas, 
ninguna merece 
un espacio entre nosotros; 
solo te amo, 
nada me separa 
de la felicidad. 

Eres el final del camino



Eres la reina de las ondinas 
y tu sobrehumana hermosura,
entraña, como un reflejo,
en insólita correspondencia,
la más elevada bondad
que puede albergar un alma
y el espíritu sabio y armonioso
de un ser que porta la mayor dicha
en sus blancas manos de paz.
¡Qué abundancia de belleza encuentro,
en cualquier parte a la que mire
de tu adorable persona!
Eres el ángel más bello
del cielo más alto,
creado cuando el dios del universo
tenía el corazón
desbordado de amor.
No puedo, Isabela,
amar a otro ser;
eres tú el final del camino,
eres tú el campo de flores que ansiaba
para el panal de mi pecho.